Soema Montenegro y las voces

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Capaz de unir las tradiciones populares, cultas y chamánicas, esta cantora del Oeste es una de las voces más notables de su generación. Este domingo 20 de mayo presenta Passionaria, su segundo disco, en Café Vinilo.

Parece que, desde muy pequeña, Soema Montenegro comenzó a cantar. No había razón; sólo canto y expresión pura. Alentada por su prodigioso caudal vocal, en algún momento se largó a estudiar las técnicas tradicionales. Sin embargo, algo no cerraba: sus intereses primarios, cercanos a los folklores y hasta el rock argentino, pasaban por otro sitio. Así, una década atrás empezó a vincularse con algunos maestros que la metieron de lleno en el mundo de la investigación vocal y la improvisación. Iluminada por referentes continentales como Luzmila Carpio, Yma Sumac, Liliana Herrero o Lila Downs, se lanzó a las profundidades anónimas de los cantos primigenios y encontró lo que buscaba. “Comencé a entender que los sonidos no pertenecen a una escuela, sino que son parte de nuestra humanidad y espiritualidad –dice Soema-. Que los sonidos son estados energéticos y que, por supuesto, materializan una forma en su manera de ser cantados o traducidos en palabras”.

El primer registro fue Uno una uno, editado durante 2008 por Noseso Records. Un disco iniciático y experimental que -primero- la plantó en el mapa del Oeste y –luego- la relacionó con el circuito alternativo porteño. Passionaria, su segundo paso, redobló la apuesta: editado por Acqua Records y producido por Juanito el Cantor y Jorge Sottile, le permitió no sólo el prestigio crítico, sino también comenzar a viajar por el mundo. Cautivar a marroquíes, franceses o argentinos con su voz, desplegada sobre el mapa folklórico continental como un cuerpo tendido en la hierba.

Este domingo 20de mayo, antes de partir de viaje hacia Oceanía, Soema se presenta en el Café Vinilo desde las 21 horas. Acompañada por su ensamble acústico y con Maia Mónaco y Hari Mason como invitadas especiales, es una gran oportunidad para escuchar las canciones de Passionaria y entrever el futuro. “Siempre se acerca público nuevo a descubrir el disco –dice Soema-. Por otro lado, este año ya arrancamos con músicas nuevas, ideas y formas que queremos empezar a tocar en vivo también. Entonces se puede decir que es un mix de lo que hoy está y lo que vendrá”.

-¿Cuál es tu idea de un buen concierto?
-Dentro de mis ideales, tanto como público y como músico, es cuando se produce un dialogo interno y sutil entre las dos partes. Esa "conexión", esa " magia" que traspasa lo personal y lo individual. Es un punto difícil, pero lo he vivido estando de los dos lados. Y por supuesto (lo estaba dando por hecho), también el contenido es muy importante. Pero esos son parámetros personales y muy subjetivos.

-Passionaria significó un gran salto con respecto a tu anterior disco. ¿Cómo lo ves ahora, con esta perspectiva?
-Hace un tiempo tomé conciencia de todo lo que nos dio y sigue dando Passionaria. Es un disco que trae movimiento y contacto con el público. Es muy loco, pero yo pensaba que iba a ser un disco difícil de escuchar por lo histriónico y ecléctico... Pero no, ¡por suerte me equivoqué! Uno Una Uno era un disco más experimental e intimista. Tiene otra búsqueda y, además, se dice (creo que es cierto) que los primeros discos son pruebas donde uno pone muchos deseos, ansiedades. Ya el segundo empieza a visionarse diferente y a encontrar el camino propio, dejando relucir por dónde está el juego. Gracias a Passionaria ahora puedo visionar mi tercer disco. Falta todavía, pero estoy sintiendo sus aromas y está comenzando a materializarse, por lo que hoy es un momento muy especial para mí desde la creación en ese sentido.

-¿Lo entendés como un disco de folklore?
-Esa pregunta, para mí, es muy difícil de responder. Yo entiendo por folklore lo anónimo, lo que mantiene la forma y la tradición, entonces por ese lado mi disco notablemente no es un disco de folklore. Pero lo que si me hace sentir que podría compartir esa línea es que hay muchos artistas como yo que en este momento están tomando al folklore como elemento de dialogo y búsqueda. Es lógico también porque es parte de nuestra conformación desde el punto de vista contextual y geográfico, entonces nos permitimos hacer música desde esa raíz. El resultado es una música con fuertes rasgos latinoamericanos y con una impronta muy personal. Creo que estos son momentos muy ricos, que hacen a la evolución de la música y el arte. Dentro de 50 años lo sabremos… En definitiva, si puedo decir que mi disco nos sumerge por las geografías sonoras latinoamericanas y que juega e invita a recrear un nuevo paisaje desde lo conocido y hacia lo que cada uno quiera reinventar en la escucha.

-Te reivindicas como cantora antes que cantante... ¿por dónde pasa la diferencia?
-La verdad es que me gustaría ser una cantora, aunque no sé cómo se obtienen esos títulos: me parece que los da el tiempo. A mi entender, la cantante es quien canta, tiene una formación y se prepara para ese hecho en sí. La cantora es quién canta en conexión con su realidad, contexto, vivencias. Es como la voz que dice, que cuenta. Es como una especie de canalizadora de un grupo social. Una amiga de la Patagonia llamada Anahí Pereyra, gran cantora, se dedica a pasar largo tiempo con las mujeres tañadoras neuquinas. Y me decía, que las cantoras cumplían una función social muy importante hace aproximadamente 50 años atrás: en los eventos sociales, cumpleaños, fiestas, velorios, etc. Con la aparición de la "música funcional" esa tarea desapareció. Entonces hoy me pregunto, ‘¿será que el contexto donde se mueven las cantoras ahora es otro?’ Digo esto pensando en aquellos que vivimos en la ciudad.

-Bueno, además de cantora te dedicás a capacitar e investigar. ¿Cómo modifican esas actividades al enfoque de tu obra?
-La capacitación e investigación son parte de la obra. Por supuesto que todo lo que se adquiere a nivel conocimiento práctico o intelectual es enriquecedor, pero hay un punto muy interesante del canto: el aprendizaje es completamente empírico. Es muy largo de explicar, pero puedo resumirlo diciendo que necesito estar en relación con lo que canto para que mi canto sea real. Y esto es el mayor deleite: las canciones que compongo salen de esas experiencias vividas, y gracias a esto dejé de tenerle miedo a que una composición sea simple o compleja. El viaje que propone la música siempre está más allá de la propia idea o concepto que yo pueda armarme sobre su realidad.

-¿Por dónde pasan tus intereses artísticos ahora mismo?
-Hoy estoy componiendo mucho. Es un momento de escribir, cantar y probar. Estoy en la mismísima cocina de la música. Me interesa conectarme con lo que me propone lo nuevo. También como parte de este ahora, estoy por viajar en una semanas para Colombia para encontrarme con Cantoras de la Sierra Nevada. Grandes chamanas del sonido y conciencia. He recibido esa invitación así que agradezco mucho ese viaje y también siento hoy más que nunca que entrar en determinados espacios del saber ancestral es esencial, porque nos recuerda quienes somos, nos reubica nuevamente, y la tarea se hace más fácil.

Uno de los videos filmados por el francés Vincent Moon para La Blogoteque.
 


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