Adrián Iaies presenta su nuevo disco

0

El pianista acaba de editar Melancolía, su flamante trabajo discográfico. Acompañado por Pepi Taveira (batería), Ezequiel Dutil (contrabajo) y Mariano Loiácono (trompeta), lo presentará en La Trastienda los viernes 1º y 8 de junio.

Si las musas y el oficio trabajan a la par, en el caso de Adrian Iaies ninguno parece tomar descanso: ni juntos ni separados. Desde hace casi una década, uno de los grandes jazzistas argentinos viene editando a razón de un disco por año: una saga que arrancó con el Astor changes y llega hasta el registro en vivo y solo-piano de ¿Cuando dejó la lluvia de ser sagrada?, pasando por el triple UnoDosTres/Solo y bien acompañado, Vals de la 81st. & Columbus, Esa sonrisa es un santo remedio, Cinemateca finlandesa (con Roxana Amed) y Conversaciones desde el arrabal amargo, el disco aún inédito y en colaboración con el contrabajista Horacio Fumero.

El último eslabón a la fecha es Melancolía, un trabajo exquisito que grabó con Pepi Taveira (batería), Ezequiel Dutil (contrabajo) y el trompetista Mariano Loiácono en trompeta. Un disco atravesado por la figura de Billy Strayhorn, con las usuales lecturas de Iaies sobre el repertorio tanguero, un puñado de piezas propias y hasta una versión swingeada del “Himno a Sarmiento”. Un disco que, a diferencia de sus clásicos conciertos en Café Vinilo, tendrá su presentación oficial en La Trastienda. Más precisamente los viernes 1º y 8 de junio, desde las 21 horas, allí en el clásico de San Telmo.

Adrián Iaies con su cuarteto, en vivo.

-Ya desde el arte de tapa, el mood tiende a la Melancolía. El disco, ¿es fruto de qué circunstancias?
-Bueno, más que una circunstancia puntual, yo soy un permanente melancólico. Casi patológicamente melanco. La idea, y es algo que me viene persiguiendo desde hace rato, es lograr un disco cuyo repertorio total funcione como un todo. Como si fuese una sola canción. Salirme de la idea estereotipada según la cual los discos tienen que arrancar con un tema fuerte, algún medium tempo, luego una balada, un vals, algo medio latin, etc, etc. Mis discos preferidos tienen una atmósfera general bastante homogénea y a eso quise tender. Y a un sonido austero. Y quería que esa austeridad se vea reflejada incluso en el arte de tapa. Por eso no hay créditos adentro. Y decidimos poner esos créditos y agradecimientos y datos técnicos en mi website.

-¿Cómo tomó forma este cuarteto con Loiácono en trompeta y flugelhorn?
-Mariano es un gran artista y un tremendo tipo. Empezó tocando conmigo como invitado, yo luego lo llamé para algunas grabaciones que hice, tanto de un disco con Horacio Fumero que sale en unos meses como para la música de una película. Y luego cada vez más frecuentemente lo invitábamos a tocar con el grupo, con lo cual fue natural que se incorpore como una pieza más.

-¿Qué territorios te permitió explorar este formato?
-Mariano le ha agregado a mi música otros colores y no le ha quitado nada de lo que yo quiero conservar. Yo vengo tocando en trío desde siempre. Un pianista de jazz debe tocar en trío. Eso nos da a los pianistas la ilusión de ser cantantes. Después de muchos años yo encontré un músico al que le tengo la suficiente confianza como para delegarle, aunque sea parcialmente, ese rol melódico. Y Mariano es, además, alguien muy participativo. Siempre tiene algún aporte para hacer respecto a los arreglos y al sonido del grupo. Los músicos con los que uno toca siempre tienen sólo dos chances: ser parte del problema o de la solución. Yo tengo la suerte, enorme, de contar en mi grupo con tres socios que siempre son parte de esa solución.

-La columna vertebral del disco (comienzo, promedio y final) son tres piezas de Billy Strayhorn. ¿Por qué?
-Lo que decís es perfecto. Porque lo pensé así. De hecho “U.M.M.G.” está exactamente en el medio del disco. Strayhorn es uno de mis compositores de jazz predilectos. Es un rara avis porque, por un lado fue un compositor de jazz pero, por otro, ha sido un songwriter. Su música es finísima, muy elegante y, sobre todo, melancólica.

-Hay dos temas que merecen mayor elucidación: el “Himno a Sarmiento” y el “Waltz for Beatriz (Sarlo)”. ¿Cómo aparecieron en el repertorio de Melancolía?
-El himno a Sarmiento es mi canción patria preferida. Recuerdo que siempre que la cantábamos, en la escuela primaria, yo le hacía segundas voces y maldades por el estilo. Y siempre me gustó tocarla. Tiene una armonía que se presta a ser modificada y una melodía con buenos movimientos interválicos. Y, claro, Sarmiento es una figura de nuestra historia que yo rescato. Alguien que ha sido injustamente apaleado por cierto revisionismo berreta. Yo soy un hijo de la escuela pública, de esa generación. Y el espíritu sarmientino tiene que ver con eso. Y la reivindicación de alguien que nunca especuló con "la suma del poder público", en estos tiempos, no es, de mi parte, un hecho ingenuo. Beatriz es lo más. Yo la quiero, la leo, la admiro y, sobre todo, me divierto. Ella ama el jazz y a los músicos de jazz. La conocí cuando yo hice mi primera edición del festival de jazz de BA como director artístico, 2008. Trajimos a Billy Harper para un concierto en la biblioteca nacional. Cuando llegué a la prueba de sonido, tres horas antes del concierto, ella ya estaba ahí para no perdérselo. Eso es amor por el jazz... Muchos piensan que yo se lo dediqué por todos los episodios del último tiempo. Pero la composición es anterior. Yo no le faltaría el respeto a ella dedicándole un tema simplemente a partir de ese episodio en 678. Eso ha sido un dato menor en su biografía. Pero me asombró que mucha gente me pregunte si no me daba miedo o no tenía pruritos de poner tan explícitamente la dedicatoria en la contratapa del disco. Eso habla de cómo estamos...

-Esta vez, en lugar de volver al habitual contexto de Vinilo, el disco será presentado en La Trastienda ¿Cuál es el plan para estos dos conciertos?
-Tenía ganas. Como una celebración. Grupo nuevo, disco nuevo. Hace mucho que no hago una Trastienda y la verdad es que es un gran esfuerzo para un artista realmente independiente, como yo. Pero cada tanto está bueno. Café Vinilo es mi casa. Ahí volveré. De hecho, casi que "les pedí permiso" a Cheche Ordoñez y a Teresa Rodríguez para no presentar este disco ahí y me dieron la venia. De lo contrario, no lo habría hecho. Y La Trastienda es un lugar donde siempre me ha gustado tocar. Es como Vinilo pero en formato grande. La gente toma algo, come, escucha, hace un poco de ruido pero no mucho, no es un teatro. Y ese es el ámbito que quiero para mi música.

Adrián Iaies y el teaser de Melancolía.
 


Comentarios

InfoNews no tiene responsabilidad alguna sobre comentarios de terceros, los mismos son de exclusiva responsabilidad del que los emite. InfoNews.com se reserva el derecho de eliminar aquellos comentarios injuriantes, discriminadores o contrarios a las leyes de la Republica Argentina.

RANKING

seguinos en

© 2011 OIR MORTALES. Todos los derechos reservados.