No soy de aquí

0

A un año de la muerte de Facundo Cabral, Oir Mortales recuerda al trovador con una de sus canciones emblemáticas: "No soy de aquí ni soy de allá". Su discurso libertario y la leyenda de su propia vida en los bordes.

Un tiempo atrás, frente a la periodista Leila Guerriero, Facundo Cabral arrojaba los dados sobre su propio final. “Hace años yo escribí un libro en el que especulaba dónde me encontraría la muerte. Ahora es muy fácil saber dónde va a ser el final, porque queda muy cerca. No sé si son tres, cinco años más, pero si no es acá en Buenos Aires será acá, en Quito. O acá, en Chicago. O puede ser Mar del Plata. Pero es por acá”. Fueron seis años más y fue Guatemala. Un confuso ajuste de cuentas en la madrugada de una ciudad extraña: es decir, un broche que parece ajustarse con naturalidad a la vida legendaria de Facundo Cabral.

“Sí, me identifico con el sonido de mi nombre –escribió en su libro Paraíso a la deriva-; soy geminiano, es decir multidireccional, y todavía creo que fue una buena idea haber nacido. No estoy arrepentido de nada ni le tengo miedo a nadie, tal vez por inconsciente, y he logrado la hazaña de vivir para y de lo que amo. Estoy pasando de la multitudinaria canción a la soledad de la literatura, aunque las dos están movidas por mi desaforado amor a la libertad”.

Los caminos de Cabral, en efecto, fueron en todas las direcciones. Fue niño de la calle en Ushuaia, ladrón, aspirante a historietista, amante licencioso, juglar y trotamundos. Le pidió trabajo a Perón, conoció el éxito como el Indio Gasparino, aprendió y olvidó ocho idiomas, perdió a su mujer, su hija y Krishnamurti lo aconsejó en un parque de San Francisco: “toda pérdida es una liberación”. Borges lo invitó a su casa y le dijo: “señor Cabral, me conmueve su inocencia. Yo conozco su forma de vivir. Usted no es un artista popular, usted adhiere a lo popular. Usted, camino a la cancha de Boca, se detiene en la Biblioteca Nacional".

“No soy de aquí no soy de allá” condensó buena parte de su idiosincrasia. Escrita en el Uruguay durante 1968, esta suerte de milonga trashumante unificó los espíritus de Walt Whitman, Brassens y Atahualpa Yupanqui para transformarse en un éxito arrollador. Una canción que, según Cabral, fue grabada en 700 oportunidades y 27 lenguas diferentes:

Me gusta el mar y la mujer cuando llora
las golondrinas y las malas señoras
saltar balcones y abrir las ventanas
y las muchachas en abril.

Me gusta el vino tanto como las flores
y los amantes, pero no los señores
me encanta ser amigo de los ladrones
y las canciones en francés .

No soy de aquí, ni soy de allá
no tengo edad, ni porvenir
y ser feliz es mi color
de identidad .

Me gusta estar tirado siempre en la arena
y en bicicleta perseguir a Manuela
y todo el tiempo para ver las estrellas
con la María en el trigal .

No soy de aquí, ni soy de allá
no tengo edad, ni porvenir
y ser feliz es mi color
de identidad.

Facundo Cabral haciendo "No soy de aquí no soy de allá".


Comentarios

InfoNews no tiene responsabilidad alguna sobre comentarios de terceros, los mismos son de exclusiva responsabilidad del que los emite. InfoNews.com se reserva el derecho de eliminar aquellos comentarios injuriantes, discriminadores o contrarios a las leyes de la Republica Argentina.

seguinos en

© 2011 OIR MORTALES. Todos los derechos reservados.