Discos para el Día del Niño

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Poco antes del domingo, Oir Mortales selecciona grandes discos dedicados al universo infantil. Al decir de Luis Pescetti, al mundo infantil de todos. Partiendo desde el fundamental Canciones para mirar, de María Elena Walsh, y llegando hasta nuestros días.

CANCIONES PARA MIRAR (María Elena Walsh)

Después de dar sus primeros pasos hacia el mundo de los niños (con el disco Canciones de Tutú Marambá), María Elena Walsh y Leda Valladares decidieron armaron un musical. Acompañadas por los actores Alberto Fernández de Rosa y Laura Saniez, montaron en la Sala Casacuberta del San Martín el indeleble Canciones para Mirar. Un espectáculo que tenía monólogos, mímica, humor y, por supuesto, gran música. El repertorio estaba integrado por canciones nuevas como "El Reino del Revés", "La vaca estudiosa", "La Pájara Pinta", "Canción del estornudo", "La mona Jacinta", entre otras. Ese mismo año, 1962, fue llevado al disco. Hoy, es parte de la cultura argentina.

CANCIONES PARA NO DORMIR LA SIESTA (Canciones para no Dormir la Siesta)

El 19 de junio de 1975, en El Galpón de Montevideo, debutó un colectivo musical que marcó a varias generaciones. Liderados por Horacio Buscaglia y su mujer Nancy Guguich, por la filas del proyecto pasaron músicos elementales del canto popular uruguayo como Jorge Bonaldi, Urbano Moraes, Jaime Roos, Pippo Spera y el Choncho Lazaroff. Muy pronto, la música del colectivo llenó grandes teatros con grandes y chicos: en medio de la dictadura, piezas como el “Cuento de Sensemayá” –además de preciosas- eran verdaderos signos de resistencia cultural. Unos años más tarde, y con la incorporación de Martín Buscaglia, el proyecto derivó hacia Cantacuentos. 

ADRIANA PARTIMPIM (Adriana Calcanhotto)

En el año 2004, la gran compositora gaucha sorprendió a buena parte de su público con la aparición de un alter-ego. Parece que cuando era niña su padre la llamaba así: Partimpim. Por esa razón, a la hora de cantarle a los chicos la cantante adoptó ese nombre como máscara. El repertorio del primer volumen fue tan amplio como la voracidad musical de Calcanhotto: una nana de Arnaldo Antunes, un samba de los años 30, alguna pieza de Baden Powell, etc. Altísimo vuelo musical y sensibilidad para los más chicos.

CANCIONES DE CUNA (Varios Artistas)

Es imposible pasar por alto la historia detrás de este disco: se trata del proyecto de la Casa de la Cultura de la Calle (la ONG que fundó Gastón Pauls) que incluyó tanto a chicos en riesgo social como a algunos de los músicos más talentosos del Río de la Plata. Bajo la producción de Nico Pauls, los chicos escribieron las letras que musicalizaron tipos como Spinetta, Fernando Cabrera, Pedro Aznar, Hugo Fattorusso, Fito Páez, Ricardo Mollo, Kevin Johansen o Vitor Ramil. El resultado es una maravilla. Por un lado, buena parte de lo recaudado es donado a la institución. Por otro, escuchar estas miniaturas acústicas en manos de artistas de este calibre es una sonda enviada a las profundidades del alma. 

RISAS DEL AGUA (Magdalena Fleitas)

Desde sus talleres, la gran compositora y musicoterapeuta Magdalena Fleitas viene dignificando la música para niños. Los primeros frutos de ese trabajo fueron Risas de la tierra (2004), Risas del viento (2006) y Barrilete de canciones (2009), con la colaboración de Fito Páez, Kevin Johansen, Palo Pandolfo y Luis Pescetti. El año pasado agregó una nuevo episodio a su saga con Risas del agua: músicas de todo el continente (huayno, son, vallenato, cumbia, zamba, takirari) tocadas con mucho swing por La Gran Banda y las voces invitadas de Ana Prada, Georgina Hassan y Luna Monti. Discazo, para grandes, chicos e inmortales.

TIERRA VERDE (Seba Ibarra y Mauro Siri)

Durante el año pasado, el cantautor chaqueño Seba Ibarra se unió con Mauro Siri para darle forma a un disco para niños. Al decir de Pescetti, para el mundo infantil de todos. Bajo el subtítulo "Pequeñas canciones para un mundo grande", los muchachos ubicaron su universo sonoro en el voluptuoso paisaje del litoral. Con elementos del rock argentino y los folklores latinoamericanos, armonías vocales y una gran presencia del acordeón de Emiliano Khayat, consiguieron un muy buen disco. Un puñado de muy buenas canciones ancladas en la preservación del ambiente y el goce de la naturaleza. 

BONUS TRACK: El Príncipe

El gran compositor uruguayo Gustavo "El Príncipe" Pena trabajó una cancionística que, aunque no estuviera dirigida especialmente a los niños, manejaba un universo muy afín a los chicos. Es decir fábulas, animales parlantes y colores fosforecentes en manos de un talento inclasificable, con influencias de Spinetta, la MPB, el jazz y el la música popular uruguaya.  Aquí lo tenemos haciendo "Pensamiento de caracol": a esta altura, un verdadero clásico.

"Pensamiento de caracol", de Gustavo "El Príncipe" Pena.
 

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