Traducción: Lucía Levy.

Fotografía y multimedia: Diego Pintos. 

Marky Ramone está feliz. El baterista de la leyenda punk The Ramones está de regreso en Argentina, país que lo recibe como a un criollo más desde 1991, año en que arribó a tocar por primera vez en el viejo Estadio Obras Sanitarias, y a partir de allí forjó una inquebrantable relación de amor con el público local. 

En esta vuelta, el batero emblema del punk rock mundial llega de la mano de "Blitzkrieg", banda que armó para salir a tocar los viejos e indestructibles clásicos de Ramones alrededor del mundo. Y como no podía ser de otro modo, la patria ramonera vuelve a formar parte del radar de la banda, al igual que lo hizo en estos últimos cuatro años.  El próximo sábado, Marky Ramone's Blitzkrieg culminará su gira criolla sobre escenario de El Teatro de Flores, previas presentaciones en Mendoza, San Juan, Entre Ríos y Corrientes. 

Relajado y de buen humor, Marky camina por el lobby del hotel palermitano con paso cansino, amigablemente vago. Atiende a la prensa, bromea con su guitarrista argentino, habla en un inglés claro, saluda con la mano y se hunde en el sillón. Hace unas horas trascendió que estuvo grabando una participación para el programa  "Viuda e hijos del rock and roll", lo que fue su debut en la ficción de la pantalla chica. Ahora viste íntegramente de negro y calza zapatillas plateadas, look que podría definirse como una cruza entre el Mike Myers de “Wayne’s world” y Gene Simmons de Kiss. Y a excepción de algunas canas en la ya inconfundible melena ramonera, a los 58 años ostenta una envidiable juventud en su aspecto. 

“Es realmente increíble volver a tocar en Argentina. Es la reacción del público lo que hace que siempre quiera volver a actuar acá. Vine muchísimas veces, pero la respuesta de la gente me sigue dando ganas. Ellos aún están allá afuera esperando las canciones, y alguien tiene que continuar con el legado Ramone”, abre el juego el baterista.

Oír Mortales: Muchas estrellas de rock del mundo suelen decir que el público sudamericano es el mejor.

Marky Ramone: (Hace una pausa y piensa) Sabés, realmente no me considero un rockstar, en verdad soy sólo un tipo afortunado, simplemente un músico. No me gusta el término “estrella de rock”. Las estrellas no firman autógrafos, odian sacarte fotos con los fans, evitan a la gente, piensan que están por encima de los demás. Y lo cierto es que yo soy todo lo contrario. Me considero un rebelde dentro de la música.

OM: ¿Cómo son las giras sin Ramones? ¿Cambió algo?

MR: Salir de gira siguie siendo genial. Los fans de siempre aún están allí, y además hay toda una nueva generación que quiere oír las canciones de Ramones luego de que Joey y Johnny decidieran parar, en el 96. Mucha gente joven viene a vernos, supongo que escucharon los discos de sus padres. Es como una especie de legado.

OM: ¿Cómo es tocar los clásicos ramoneros sin Joey en la voz?

MR: Johnny Fontaine (el nuevo cantante de Blitzkrieg, tras la salida del ex Misfits Michale Graves) tiene su estilo y lo hace muy bien. Nunca busqué un clon de Joey, sino alguien que tuviera su propio estilo, no que siguiera la fórmula Ramone a rajatabla. Graves ya no nos puede acompañar porque se dedica full time a ser padre, así que Fontaine tomó su lugar y lo hace muy bien.

OM: ¿Con qué se va a encontrar el público en el show de Blitzkrieg?

MR: La sorpresa son 35 canciones sin parar (se ríe), al estilo Ramones. Es una hora y media de show sin detenerse, como en los viejos buenos tiempos. Sí vamos a tocar algunas canciones que no solíamos hacer en los últimos años, algunos clásicos que no solíamos tocar, del disco “Mondo Bizarro”, cosas así.

La felicidad de Marky es ostensible, pero sin embargo no esquiva las preguntas difíciles y hasta le da lugar a la melancolía cuando se refiere al amargo final de Ramones; el baterista extraña a sus ex compañeros, a sus amigos, sus hermanos. “Es lo que más extraño de la banda. A Tommy, Joey, Dee Dee y Johnny. Éramos muy cercanos, muy amigos, Cuando tus amigos mueren… (se interrumpe y piensa). Extraño mucho a mis amigos, sabés. Joey, Johnny y Tommy murieron de cáncer, muy jóvenes. Perdí a Tommy el año pasado, y cuatro meses más tarde murió mi padre. Fue todo muy triste y difícil de superar. Pero son golpes de la vida.

OM: ¿Te quedó alguna asignatura pendiente con Ramones?

MR: No, el cierre no estuvo mal. Pero sí me hubiera gustado que Johnny y Joey arreglaran sus diferencias, y eso nunca sucedió. Me hubiera gustado también que todos pudieran haber vivido más años, pero más me duele lo de John y Joey, su distanciamiento. Fueron amigos desde chicos, toda una vida juntos, y pelearon por estupideces. Hubiera querido que superaran sus diferencias y siguieran adelante, tocando un tiempo más. Las bandas de hoy discuten, se separan y luego vuelven a juntarse, superan eso. Nosotros nunca podremos volver a reunirnos ya, y eso es muy triste. 

OM: ¿Por qué crees que las canciones de los Ramones pegan tanto en los jóvenes a través de las generaciones?

MR: Creo que es por la energía y las letras, todos en el mundo pueden reflejarse en ellas. Las chicas y los chicos se ven representados en las canciones. La lírica habla de sus problemáticas, el amor, la juventud. Eso atraviesa a todas las generaciones, la gente no cambia. Puede que avancen la tecnología y las computadoras, pero las relaciones personales siempre son iguales. Creo que por eso es que aún les gustamos.

IN: Prendés la televisión o la radio y siempre hay una canción de Ramones sonando. Pareciera que no tienen fecha de vencimiento.

MR: Sí, así es. Creo que se debe a que la música es un verdadero muro de sonido, no hay nada falso detrás de las canciones. Es buena música para manejar, para salir de fiesta, para hacer otras cosas. La energía siempre es buena, no pasa de moda, y eso siempre se percibe.

OM: ¿Cómo ves el panorama del rock actual?

MR: Me gusta, hay muchas bandas dando vueltas que son muy buenas. Tengo un programa de radio en Estados Unidos, solemos difundir bandas nuevas que son interesantes. Siempre hay cosas muy interesantes surgiendo. El rock sigue vivo.

"Mi consejo a las nuevas generaciones de chicos que empiezan en el rock es: oigan mucha música antes de ponerse a tocar,  júntense con gente que escuche la misma música que ustedes. Sean positivos, aléjense del alcohol y de las drogas, porque eso no ayuda para nada. Y que se cuiden mucho y traten de pasarla bien con sus compañeros de banda", sintetiza Marky. 

OM: Después de tanta historia, tantos años y tantos países visitados, ¿Sentís la misma energía que en tus comienzos al subir a un escenario?

MR: Totalmente, me siento con mucha energía. En el show del sábado podrán ver que todavía tengo la misma energía que cuando empecé a tocar la batería, se los aseguro. Sigo siendo el brazo derecho más rápido del rock and roll (se ríe y achina los ojos).