Más allá de su estampa como estrella definitiva del pop, Prince logró conciliar las corrientes más poderosas de la música del siglo XX con una impronta personal. Compleja, pero bailable. Inteligente, pero emocional. No casualmente se convirtió en un músico de músicos: a sus pies cayeron desde Miles Davis a Charly García.

Horas después del anuncio de su muerte, algunos pesos pesado comenzaron a ofrecer sus tributos. Stevie Wonder, por ejemplo, tocó un fragmento de “Purple rain” durante una emotiva entrevista en el magazine matutino de CBS.

Bruce Springsteen, por su parte, decidió abrir su concierto en el Barclays Center de Brooklyn con aquel mismo clásico de 1984. Una versión que, en las manos de su E Street Band, parecía cortada a medida del mismo Jefe.

Un día después y del otro lado del Atlántico, David Gilmour intercaló “Purple rain” durante su legendario solo de “Comfortably numb” en un concierto benéfico del Royal Albert Hall.