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Murió Walter Becker, fundador de Steely Dan

El guitarrista y bajista del conjunto de jazz rock más influyente de los ’70 falleció por causas no reveladas a los 67 años. ¿Quién fue y por qué es tan importante para la música?

Walter Becker falleció el 3 de septiembre por la mañana a los 67 años. Vivía en Hawaii y no se reveló el motivo de su muerte. Sin embargo, debe haber muchos que se preguntan por qué es necesario recordarlo y cuál fue su influencia en la escena del jazz rock mundial.

En los años ’70, algunos creían que Steely Dan era el nombre de un solista. Bien podía serlo. Pero, en realidad, era producto de una dupla de músicos descomunales, con una calidad difícil de hallar, compuesta por los norteamericanos Donald Fagen y Walter Becker desde 1971.

A ellos se sumaron siempre los más finísimos sesionistas con los que lograban obras de arte que, a pesar de su precisión y exceso en los detalles, no dejaron de ser populares, como el clásico Aja, de 1977, que alcanzó a vender cinco millones de copias en su lanzamiento en Estados Unidos.

De todos modos, el éxito ya había sido marca registrada de la banda, desde su álbum debut de 1972, Can't Buy A Thrill, con el pegadizo tema que lo inaugura, “Do it again”, y los acompañó durante toda la década, hasta la separación de la dupla en 1981, un año después de la publicación de Gaucho, álbum donde el perfeccionismo de la dupla hizo que se generaran rispideces y en el que los problemas personales no estuvieron ajenos a la vida de los músicos.

Steely Dan – “Do it again”


 

El disco que los separó

Durante la grabación de Gaucho, Becker fue atropellado por un auto y sufrió múltiples fracturas en una de sus piernas, y durante los seis meses de recuperación sufrió infecciones secundarias a causa de las lesiones. Pero los músicos se las arreglaron para continuar trabajando y decidiendo cómo resolver el disco de manera telefónica mientras el bajista continuaba internado.

Este álbum cuenta con algunas curiosidades, como que su arte de tapa está inspirado en una obra “Guardia Vieja - Tango” del escultor entrerriano Israel Hoffmann (1876-1971), expuesta en un mural de Caminito, en el barrio porteño de La Boca.

 


Otra de las cosas llamativas que guarda es que fue el primero en utilizar una verdadera máquina computarizada en reemplazo de la batería analógica: y fue luego de una idea de Becker que surgió. El músico se había preguntado en una de las sesiones de la banda en 1978 por qué no había forma de contar con un aparato que pudiera imitar los sonidos de la batería y que les permitiera combinarlos para obtener una precisión absoluta en su interpretación, y el talentoso productor Roger Nichols (1944-2011), que escuchó su inquietud, recogió el guante y afirmó “yo puedo hacerlo”. Así fue como nació la computadora Wendel, la primera batería programada, que fue utilizada en algunos pasajes del disco, en particular en la canción “Hey Nineteen”.

Steely Dan – “Hey Nineteen”

La reunión

A pesar de la separación, Becker volvió a colaborar con Fagen brevemente para trabajar en el disco de la cantante Rosie Vela, Zazu, de 1986, y tras esporádicos reencuentros, en 1993 Steely Dan se reunió para realizar su primera gira en 17 años. El grupo continuó actuando en vivo a lo largo de los años y recién en el 2000 lanzó su primer disco tras Gaucho llamado Two against nature. Tres años después, publicaron su última placa en estudio Everything Must Go. Becker también realizó dos trabajos solistas: En 1994 lanzó 11 Tracks of Whack, y en 2008 Circus Money.

La despedida

Tras la noticia del fallecimiento del músico, su compañero Donald Fagen publicó un mensaje en el que destacó que Becker era “muy hábil de mente, un excelente guitarrista y un gran compositor”. Además, aseguró que su fallecido colega “era cínico sobre la naturaleza humana, incluida la suya y enormemente divertido”. Finalmente, rescató que Becker “siempre intentó mantener viva la música que creamos juntos”.

Pero, tal cual es el nombre del último disco de Steely Dan, “Todo debe irse”, y Becker se fue de este mundo dejando grandes registros musicales para el deleite de la humanidad, a pesar de haberla visto, durante su paso por la Tierra, con ojos cínicos.

Steely Dan – “Everything must go”

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