"It´s all about love" ("todo es sobre el amor"), disparó varias veces durante la noche del último sábado, cuando Maceo Parker puso a sus pies durante dos horas de show a un repleto teatro Coliseo.

foto: Alejandro Alonso
foto: Alejandro Alonso

Tiene 74 vitalísimos años y una carrera que lo hizo brillar en los 70s junto a James Brown y los Parliament. Más tarde, luego del 2000, se unió a las huestes de Prince, con el que se sacó chispas sobre los escenarios y en los estudios. El monstruo del saxo pasó por Buenos Aires y dejó una estela de swing que se agradece en medio de la desolación que nos rodea en estos días.

Con una banda ajustada integrada por sesionistas de primera línea, el hombre que tocó con todos arrancó su show en la Ciudad con una trilogía de imbatibles: "Off the Hook", una de sus grabaciones más potentes, "Make it Funny" y "Baby Knows", que pegaron primero y pegados dos veces (o tres) en un público que de a poco fue poniéndonse de pie y bailando al ritmo de la poderosa base batería-bajo y la rítmica de una guitarra eléctrica encendida.

El saxo de Parker puso la diferencia, con notas que pasaron de la sutileza jazzera al grito funky en llamas. Lo mismo hizo el artista con su voz, como si se tratara de un crooner al que estar de vuelta le sienta bien.

foto: Alejandro Alonso
foto: Alejandro Alonso

Desde su lugar de clásico autoconsciente (el hombre ingresó al escenario presentado por su asistente y él mismo se mencionó varias veces durante el show), Maceo es un poco un predicador del amor y lo hace con convencimiento. Así, su mantra "It´s all about love" bajó del escenario en distintos momentos del concierto y volvió en cada ocasión en forma de aplauso, ovación y hasta gritos de "¡I love you!" desde la en todo momento enfervorizada platea.

A hitazos como "Love me tender" o "You don´t know me", en los que el saxo-man y su pequeña orquesta de virtuosos brillaron con gracia, se le sumó, cerca del final, la corista Darlene Parker, a la sazón prima de Mr. Maceo. La mujer que se pasa casi todo el recital aportando alguna que otra voz a los temas, explotó y enamoró a la platea con una potente interpretación de "Stand by Me".

El cierre fue a cabalgata del super funk de "Soul Power", con más palabras del sabio septuagenario y más digitación maravillizadora. La salida del Coliseo de las 1.800 personas que lo colmaron, fue a pulso de ritmo de altas cantidades de swing en sangre. Inmejorable.