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BARock 2017 y una reivindicación del rock argentino

Durante tres intensas jornadas, 25 mil personas disfrutaron de artistas consagrados del nuestro rock en conjunción con bandas emergentes. Fuertes quejas a la organización y desilusión ante las grandes ausencias.

Litto Nebbia, el padre de todos
Litto Nebbia, el padre de todos

Treinta y cinco años después de su último grito volvió a la escena musical argentina el festival por excelencia del rock nacional: el BARock. El lugar elegido fue el mismo que en el año 1972 para su tercera edición, cuando todavía el polideportivo Malvinas Argentinas, hoy Estadio Diego Armando Maradona, era reconocido como un depósito de la Fuerza Aerea.

Durante los tres días el sol acompañó y fue testigo del encuentro entre clásicos del rock nacional como David Lebón, Wili Quiroga, Litto Nebbia, Celeste Carballo y Fito Páez y nuevas promesas de la escena musical redistribuidas por un predio que contó con tres escenarios bautizados La Balsa, Artaud y Signos.

Inicios con sorpresas y el rock rioplatense

La frescura y el aire nuevo del rock fueron los encargados de la apertura del día 1 del festival con bandas como Nidos (que tocó en el escenario Signos) y Cruzas, Buenas noches Egipto y La Mono. Esta última, integrada por Gaspar Benegas, Lucas Argomedo y Ramiro Lopez Naguil, dio apertura al escenario principal.

Catupecu Machu
Catupecu Machu

Jimmy Rip and the Trip formó parte del único tinte diferente del rock durante todo el festival aportando con su blues un destacado show en el escenario Artaud. El rock lo trajo Catupecu Machu cuando caía el sol y una lista clásica con temas como “La piel del camino”, “Dale!”, “Magia y Veneno”, entre otros. El dueto con Lisandro Arstimuño en los versos de “Para vestirte hoy” fue el primer destacado de la tarde.

Para los amantes del rock nacional, una impecable Celeste Carballo sobre el escenario Signos conformó el inicio de los shows que también presentaron a Alejandro Medina (ex Manal) y Ricardo Soule (ex Vox Dei).

La llegada de Litto Nebbia + Pez al escenario principal dio como resultado que la conjunción de pasado y presente sea posible. Un repertorio enfocado en el flamante Rodar, el combo repasó clásicos fundacionales del rock argentino con aquellos compuestos especialmente para la ocasión. “Soy de cualquier lugar”, con Litto en guitarra, “La balsa”, y “Pato trabaja en una carnicería” formaron parte del listado.

Dentro del escenario Artaud se lo puede describir al publico de los Gardelitos como uno de los mas fieles. La banda de Eli Suarez, con nueva formación, estrenaron su nuevo tema "Sortilegio De Arrabal".

El comienzo del cierre del día 1 vino con Las Pelotas en el escenario La Balsa y una seguidilla de temas que pasó por el clásico “Personalmente”, el himno de estadios “Será”, la balada reggae “Si supieras” y el post punk rural “Era”. Cerca del final, Fernando Ruiz Díaz subió al escenario en “Si quisiste ver” primero y “El ojo blindado”.

Fabi Cantilo
Fabi Cantilo

La Vela Puerca fue la banda encargada de cerrar la primera fecha del histórico BARock, con un impecable show en el que un público fiel acompañó y cantó con banderas rioplatenses. “Mi semilla”, “Madre”, “El Viejo” y “El profeta”, bajaron el telón de la noche.

Huecos y enojos en la segunda fecha

Pese a que el sol también dijo presente el domingo, la escasa presencia de público en comparación con las otras dos fechas operó como un claro mensaje a la organización por la sorpresa y el descontento que provocaron la baja de León Gieco.

Luego de las correctas presentaciones de Tipitos –quienes tocaron la reversión del tema Mujer Amante, de Rata Blanca– y la banda en ascenso El Kuelgue, la encargada de traer el primer plato fuerte en el escenario principal fue El Bordo.

La banda liderada por Ale Kurz, todavía al pleno sol, tocó los temas “Metafísica suburbana”, “La patada”, “Corazones olvidados”, “La banda”, “Existir” y “El regreso”. Marcando en su show un crecimiento técnico y musical a partir del lanzamiento de su último disco El Refugio.

Un rato antes Viticus, en el escenario techado, brindó un recital apto tanto para nostálgicos de los días metalizados de Riff como para aquellos fieles a la figura del legendario Víctor “Vitico”. “Los dejo con una leyenda: Willy Quiroga” fueron las palabras con la que el artista presentó al histórico artista nacional quien realizó un show acorde a lo esperado, recorrió las canciones de su vieja banda, “Jeremías pies de plomo”, “Es una nube”, ”Génesis”, “Libros sapiensales” y “Azúcar amarga”.

Viticus
Viticus

Walas de Massacre una vez más demostró que es una presencia fija en cualquier festival y evento de rock. Cerró el escenario Artaud con un show donde presentó sus temas populares y pedidos por el publico. “Plan B”, “Te leo al revés” y “La octava maravilla”.

Mientras caía el sol, los pelos locos del cantante de Boom Boom Kid, Carlos Rodríguez, en el escenario Signos, marcaron un punto alto en la tarde con sonidos punk y un alto hardcore, dejando impresionados a un público que en su mayoría nunca los había visto en vivo.

La sorpresa del día iba a ser la presentación de Los Pericos, quienes tuvieron que anticipar su lugar en la grilla ante la baja sorpresiva de Gieco. Desde la producción del artista confirmaron que la no asistencia al evento se corresponde con problemas de salud del cantante.

La encargada de cerrar el escenario Signos ya entrada la noche fue Fabiana Cantilo. Se presentó ante un público que bailó y cantó los hits propios (Mary Poppins), de Los Twist (Cleopatra, la Reina del Nilo) y covers (Eiti Leda, de Serú Girán, Fue amor, de Fito Páez) y dando un claro mensaje sobre el final, “la música no salvara a todos”.

El show de Babasónicos en el cierre de la segunda jornada fue una mezcla de sinsabores ante un público que deseaba terminar la noche a todo ritmo. La Banda de Adrian Dárgelos brindó un show electroacústico y tranquilo. “Saben que éste es el último show de estos, ¿no?” preguntó el cantante al inicio, por lo que de esta manera se dio por cerrado el ciclo con “Impuesto de Fe” en formato electro acústico.

La tercera en discordia

La última jornada de Barock fue a puro rock clásico. Del blues con acento de New Orleans a cargo de La Mississipi al pop masivo de Fito Páez y el rock barrial de Las pastillas del abuelo.

David Lebón
David Lebón

En medio de la catarata de nombres, sin embargo, el que puso el acento en lo mejor de su historia e hizo honor al ambicioso proyecto Barock 2017 fue David Lebón. El legendario músico de Pescado rabioso, Seru Giran y Pappo´s Blues (por si hay algún distraido leyendo) rompió la inevitable barrera generacional que existe con una parte del público y conmovió a fuerza de clásicos como Esperando nacer y Seminare para darse espacio y tirar magia en rockazos como Suéltate rock and roll y solos espaciales en la enorme Noche de perros.

El más grande guitarrista del rock argentino se compró a un público que en principio parecía más cercano a las propuestas de Páez o Las pastillas. Lebón, en ese marco, le sacó lustre a su chapa de clásico y a las gemas que eligió para tocar en vivo.

Inmediatamente antes, en el escenario cubierto, Los cañonazos de base y guitarra a cargo de Eruca sativa hicieron detonar el miniestadio. Hits como Abrepuertas, Para que sigamos siendo y Fuera o más allá. Además, invitaron a Adrían Bar (de Orion´s) para cantar el clásico recitalero Hasta que salga el sol, que formó parte central del disco B.A. Rock ‘82.

Eruca Sativa
Eruca Sativa

La importancia de Eruca en la escena del rock local quedó evidenciada durante el conciertazo que brindaron y también cuando Lebón, desde el escenario principal, se preguntó si la banda liderada por Lula Bertoldi ya había tocado, "así nos quedábamos a verla".

Fito, por su parte, recurrió a su repertorio más popular y radial, en un set compuesto principalmente por canciones de El amor después del amor. A diferencia de sus últimos shows en teatros, donde sus indestructibles canciones de los 80s fueron la base del menú, esta vez apenas dos canciones de esos años dijeron presente (11 y 6 y una versión demoledora de Ciudad de pobres corazones) y el resto de la lista fue para las que saben todos y todas. Así es que sonaron Tumbas de la gloria, Circo beat, Un vestido y un amor, Brillante sobre el mic y A rodar mi vida, entre muchas otras.

El cierre redondeó un festival masivo, con Las pastillas del abuelo en un gran momento de convocatoria. Cerveza, Locura y realidad, Ojos de dragón, Desde la postura y El ratón desfilaron para la locura de la monada que bailaba y gritaba al pie del escenario y mucho más atrás también.

Fito Páez
Fito Páez

Antes pasaron por Barock los Bersuit, que marcaron el pulso político de los días que vive el país como hicieron pocos de los músicos del festival. Le dedicaron el recital a Santiago Maldonado e hicieron carne la bronca contenida con clásicos como El tiempo no para y Vuelos.

Otro de los grupos infaltables que se destacó en el día de cierre fueron La Mississipi, que cada día suena mejor y más genuina que nunca a bordo de canciones como Un trago para ver mejor o Café Madrid. También aportó lo suyo Turf, con un Joaquín Levington superconectado con sus hits aunque frente a un público más frío de lo esperable. Carajo cerró con altura la noche del escenario Artaud y al comienzo Carca, El Buen Salvaje y De La Gran Piñata abrieron las puertas a una noche que, si bien puede que no entre en la historia de los festivales del rock argentino, sí tiene la importancia de un renacer que quizá se haga carne en futuras ediciones.

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