Conciertos

Chick Corea y Steve Gadd dieron cátedra en Buenos Aires

Los virtuosos músicos se presentaron en el Gran Rex, con un set de casi dos horas y un conjunto que estuvo a su altura.

Libertad y movimiento: Adrenalina y virtuosismo. Todo eso se vivió el martes 24 de octubre, cuando, pasadas las 21, el teatro Gran Rex de la Avenida Corrientes se convirtió en el Blue Note de Nueva York, para que Chick Corea –que lleva sus 76 años únicamente en su partida de nacimiento- y Steve Gadd -el experimentado baterista que muchas veces escuchamos sin saber- salieran a escena.

Acompañados, no secundados, por un grupo compuesto de músicos que, como Corea y Gadd son de los mejores en su rubro, el sexteto brindó una clase magistral donde convivieron la excelencia y la diversión.

El concierto giró en torno a la música de Chick Corea, el anfitrión de la noche. Aquel que maravilló a críticos y amantes del jazz con su  Tones for Joan´s Bones de 1967. Quizás, en esa época todos pensaban que Chick estaba destinado a seguir la línea de Duke Ellington o Thelonious Monk, pero empezó a tocar con Miles Davis y, con él, conoció el Fender Rhodes, acaso su mejor amigo.

Vale aclarar, un piano y un teclado eléctrico no son lo mismo. Chick Corea logra la excelencia en ambos instrumentos. No muchos más lo consiguen.

Tras saludar y nombrar por primera vez a los músicos, el sexteto mostró sus credenciales.

"Night streets", una pieza incluida en My Spanish heart de 1976, sirvió para que los músicos se presentaran solos.

Steve Wilson en el saxo alto fue quien con un magistral solo de Bebop rompió el hielo haciéndonos creer por un instante que Charlie Parker estaba en Buenos Aires.

Pero no vaya a creer el lector que se trataba de un mero imitador del Bird neoyorkino. Durante la velada, Wilson se encargó de demostrar quién es. Un genial aerofonista, dúctil tanto para el saxo como la flauta y el clarinete.

Por su parte, Lionel Loueke, guitarrista africano nacido en Benin, salió del lugar común de las seis cuerdas. A veces la guitarra sonaba como un sintetizador moog o como una cuica brasileña. A veces, también, sonó como una guitarra.

Siete temas en dos horas 

"Night streets" fue el comienzo. Podría haber sido así todo el concierto. Con Chick mutando. De sus teclados al cencerro y con Steve Gadd dándole sin compasión al pedal de bombo.

Después del comienzo arrollador, era momento de bajar -un poco- la intensidad. La velada continuó con temas del nuevo disco de la Corea/Gadd band, próximo a salir; Chinese butterfly, o Mariposa china, como bien le marcaron a Chick los músicos hispanoparlantes que completan el combo. Carlitos Del Puerto, contrabajista mundialmente conocido por ser parte de la orquesta cubana Irakere, y el venezolano Luisito Quintero en la percusión.

Así fue como desfilaron temas como el nuevo "Serenity", "Chick´s Chum" -compuesto por el guitarrista John McLaughling para Corea-, y "Spanish song", otro tema nuevo de Chick, que, a decir verdad, es una cruza de nocturno de Chopin con son cubano que tiene poco y nada de español.

El concierto se desarrolló entre intercambio de solos inspirados, guiños cómplices a otros temas y ovaciones de un público entusiasta. El grupo, siempre compacto, no era un desfile circense de virtuosos; más bien se trató de una unión fortalecida por la destreza de sus integrantes.

Como el comienzo, el final del show fue con un tema de los ´70, de cuando los ex músicos de Miles Davis se dividieron para darle forma al auge del jazz rock. Eran épocas de Weather Report con Joe Zawinul, Mwandishi de Herbie Hancock, la Mahavishnu Orchestra con John McLaughlin, y Return to Forever, con Chick Corea. Justamente, fue la suite que le dio nombre a la banda, la que sirvió para el final del concierto. Una obra que mezcla jazz, rock y música brasilera.

Corea Gadd Band - "Return To Forever" - Video: Música desde el Cono Sur

El sexteto volvió para interpretar dos temas más. "Ana´s tango",  donde se pueden escuchar guiños a Pugliese, Piazzolla o a “La cumparsita”, y la infaltable "Spain", donde el público se dio el lujo de cantar -sí, ¡cantar!- las frases que Chick Corea tocaba en el piano.

En el Gran Rex se vivió una verdadera fiesta. Los músicos dieron todo y el público respondió con aplausos, gritos y hasta cantando. Fue, para utilizar lugares comunes de estos días, una verdadera fiesta de la democracia. ¿Es que acaso existe una forma más hermosa de libertad de expresión que el jazz?

Músicos de la Corea/Gadd Band

Chick Corea: Piano, teclados.

Steve Gadd: Batería

Lionel Loueke: Guitarra

Steve Wilson: Saxo alto, flauta.

Carlitos Del Puerto: Contrabajo, bajo eléctrico.

Luisito Quintero: Percusión.

Artista invitado: Javier Martínez trío. Dir. Javier Martínez Vallejo.

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