Por Maby Sosa (desde Cosquín)

 
Eran los últimos rayos del sol del sábado los que pegaban en las cuerdas de la guitarra de Germán Daffuncchio, iluminando la presentación de la banda en la primera jornada de esta nueva edición de Cosquín Rock, que este año sólo tiene dos días. 
 
“Hoy me desperté” fue la elegida para inaugurar un listado de temas intenso, abarcativo y efectivos sobre todo para un público que los espera en cada edición. Con asistencia casi perfecta, Las Pelotas no defraudaron y fueron un excelente nexo para todo lo que vendría después y para lo que pasó antes. “Tormenta en Júpiter”, “Ñandú”, “Que estés sonriendo”, fueron los mejores momentos del recital.
 
 
“Para un país bananero lleno de hipócritas lo menos que podemos hacer es esperar un milagro. Vení Raly”, dijo Daffuncchio antes de tocar el último tema, “Esperando el milagro” en compañía del músico Raly Barrionuevo. 
 
Abrazos profundos, sonrisas de oreja a oreja celebran los encuentros y reencuentros en la inmensidad de un espacio gigante donde lo más importante es la música. En la primera jornada, más temprano que de costumbre, las puertas del festival se abrieron a las 14 para iniciar una jornada extensa que terminó con la presentación de Las Pastillas del Abuelo, ya entrada la madrugada. 
 
La jornada que, según la organización reunió a 40 mil personas, tuvo momentos intensos por fuera del escenario principal. El escenario Quilmes Garage tuvo grandes momentos como la presentación de Octafonic, liderada por Nicolás Sorín. La banda que pasa por diversos géneros sin encuadrase en ninguno tuvo un nuevo e intenso encuentro con el público de Cosquín Rock que la conoce mejor que nadie. Más tarde en ese mismo espacio, Pez brindó un recital en la versión más eléctrica de la banda. 
 
 
Mientras, a nueve cuadras del principal, el escenario temático Reggae tuvo entre sus primeras bandas a Gondwana, luego le siguieron Zona Ganjah y Dancing Mood, que dejaron inquietos y con ganas de bailar a un público que se caracteriza por la calma. A la noche, Guillermo Bonetto, radiante apareció junto a Los Cafres en ese sector donde se respira otro aire, donde el pogo tiene otro ritmo y las ganas de bailar se alternan con las de buscar un poco de tranquilidad.
 
Pasadas las 23, Los Pericos arrancaron su presentación con “Runaway” detrás de la cual se coló una serie de hits que forman parte de sus últimas giras y que la banda interpreta con un entusiamo enorme, como si no hubieran pasado 30 años. La primera invitada fue la corista de Non Palidece, Ana Levy quien interpretó “Anónimo”. El próximo invitado era una de las figuras internacionales de esa jornada en Cosquín, Andrew Tosh, con quien hicieron “Pick my self up”, “Bosh doctor” y “Mucha experiencia”. 
 
 
Quince minutos después de lo previsto, fue el turno de Ciro y Los Persas. En el escenario, Ciro aplica las mismas fórmulas de años pasados al frente de su banda, pero son los músicos (en especial Juan Gigena Ábalos) quienes se configuran como el sostén más interesante en un set de la banda. Excepto la lectura de banderas que esta vez no fue durante tanto tiempo, no hay mucho que sorprenda del ex piojo. 
 
Luego de Ciro, fue el turno de Creedence Clearwater Revisited. Tampoco acá habría sorpresas, por lo menos no arriba del escenario. Debajo de él, el público estaba de fiesta. “Olé, olé, olé, Creedence, Creedence”, cantaban mientras bailaba. 
 
 
“Gracias por elegir la carpa azul y venirnos a ver”, dice Wallas sobre el final de su actuación en el Universo Geiser. Efectivamente, su recital fue uno de los más concurridos y más interesante en ese espacio por donde más temprano habían estado Airbag y Francisca y los exploradores.
 
Atravesar el campo de un escenario a otro es, a las doce de la noche esquivar también los cuerpos que buscan descanso en el pasto. Aunque en esta edición haya un día menos, las jornadas fue más extensa y el impacto se siente ya cerca de la medianoche. 
 
 
Elegante y encantador, Skay y Los Faquires brindó uno de los recitales más interesantes de toda la jornada. Durante casi una hora, el músico abrió con “El golem de Paternal”, “Flores secas” y la hermosa “Oda a la sin nombre”. Skay no requiere de presentación ni de parafernalia: su modo de tocar configura un ser rockero que tiene en un mismo acorde, emoción y rebeldía. 
 
La hora del cierre trajo a Las Pastillas del Abuelo que terminó su show tres temas antes de lo previsto debido a la tormenta que se desató sobre el valle. 
 
El domingo la segunda jornada tuvo a Estelares, Él Mató a un Policía Motorizado, Los Espíritus, Residente, The Offspring, Los Gardelitos, Guasones, Ratones Paranoicos y La Vela Puerca en el escenario principal. También pasarán Carajo, Asspera, Viticus, Horcas, Usted Señálemelo, Perras On The Beach y Luca Bocci, Militantes del Climax y La Mississippi, entre otros, pero esa será otra historia.