Cerca de la revolución (final)

El telón dejó al descubierto un escenario con Charly García a la izquierda y sus clásicos teclados enfrente. Rosario Ortega, el Zorrito Quintiero a la derecha haciéndole la segunda al maestro y atrás el trío de chilenos que acompaña desde hace largos años. Como centro, luminosa y vital, la Torre de Tesla que dio nombre al show, en homenaje a la torre de telecomunicaciones creada a principios del siglo XX por el artista Nikola Testa.

Y de comunicación se trató el concierto, que fue anunciado 48 horas antes en redes y medios y agotó las entradas en menos de media hora.

El show abrió con Instituciones, continuó con la indestructible Cerca de la revolución y siguió con el primer hit del reciente Random: La máquina de ser felilz.

King Kong

Se trató, en parte de un homenaje a su público, que llenó la sala del Coliseo con fans y algunos amigos (Palito Ortega, Evangelina Salazar, Fito Páez con su hija Margarita y Graciela Borges, entre otros). El sonido fue potente y alcanzó incluso a contentar a algunas decenas de fanáticos que pugnaron hasta último momento por entrar a la sala sin entradas pero debieron contentarse con escuchar de afuera los acordes de otros clásicos como Rezo por vos, Reloj de plastilina, Yendo de la cama al living o Promesas sobre el bidet.

De los nuevos, sonaron los mejores del disco nuevo: Otro, Rivalidad y Lluvia dijeron presentes para llegar a un broche de oro, una hora y media después, con inoxidables versiones de Pecado mortal y Fanky.