Conciertos

Radiohead desplegó su sonido galáctico en Tecnópolis

La banda inglesa volvió al país luego de una década a bordo de un recital que atravesó su costado más experimental. Por un incidente el show estuvo parado 15 minutos.

foto: Radiohead
foto: Radiohead

Media hora después de lo previsto en la grilla se apagaron las luces de Tecnópolis, cuando Radiohead salió a escena y sonaron los primeros acordes de Daydreaming (de su elogiado A Moon Shaped Pool, de 2016), que detonó el éxtasis de las decenas de miles de personas que se agolparon en el predio de Villa Martelli.

Thom Yorke, frontman militante del perfil bajo, ratificó sin problemas su iderazgo y en segundos se metió en el bolsillo a un público que esperó una década por el regreso de la banda más importante de los últimos 30 años.

Todo el linaje del Pink Floyd más espacial se hizo presente en las dos horas de show, con disparos de sonidos furtivos que parecían llegar desde galaxias a un millóin de años luz de la tierra. En ese marco de magia electrónica con toques de dance (sobre todo en Everything in its Right Place) y de ambient narcótico, desfilaron gemas como Lucky, Nude, Pyriamid Song, Bloom, y otras, para cerrar la primera parte del concierto con una versión antológica perla de In Rainbows, Bodysnatchers.

Creep - Tecnópolis 2018

Las partituras extraterrestres de Yorke y sus copilotos de OVNI se vieron interrumpidas, sin embargo, a poco de comenzar, por un incidente ocurrido cerca del escenario, donde un numeroso grupo de fans sufrió apretujones debido a la ocupación total del predio, sobrepasado por la enorme cantidad de entradas vendidas.

Luego de que algunos miles corearan el hit del verano, unas palabras del cantante alcanzaron para calmar los ánimos y, luego de insistentes pedidos para que el público diera un paso atrás, se reanudó la fiesta.

Hubo dos tandas de bises. La primera arrancó con Desert Island Disk (también de su última placa) y la gloriosa Climbing Up the Walls (de Ok Computer). Idioteque cerró el bloque y la banda retomó con un trío de tracks indestructibles: Present Tense, 2+2=5 y el mayor hit de la noche hasta ese momento: Paranoid Android, himno inmortal de Ok Computer.

La ceremonia podría haber finalizado así, con una presencia minimalista de hits para que los iniciados no se fueran con las manos vacías. Pero hubo otro bonus track y no pudo ser mejor: Creep, su canción más popular y que en los últimnos conciertos viene alternando con su otro caballo de troya: Karma Police.

En medio de quejas a la organización por lo que no pocos asistentes entendieron como sobreventa de tickets, los miles de feligreses se retiraron de a poco, en una procesión que se hizo interminable para los que habían esquivado a los trapitos y guardaron sus coches en el estacionamiento del lugar. Pero peor la pasaron los que dependían de colectivos y combis; a ellos les tocó esperar, en algunos casos, más de una o dos horas hasta que pudieron tomar un vehículo.

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