Conciertos

Un rápido y variado paseo por la música popular argentina

El Festival Nuestro convocó a 15 mil personas que bailaron al ritmo del rock, el folklore y el reggae. Cuando la diversidad no deja afuera a la calidad.

foto: DOA M?sica
foto: DOA M?sica

 

“¡Viva el rock and roll! ¡Viva Argentina!”, gritó Juanse desde el escenario mientras los últimos acordes de Para siempre el último hit que Los Ratones Paranoicos eligieron para regresar -luego de más de una hora de recital- al escenario principal del Festival Nuestro en su edición 2018.

La cuarta edición tuvo con la banda que lidera Juanse el show más importante de la jornada. No sólo por la despedida (que ojalá sea solo por un tiempo) sino también por los veinte hits estupendos que mantuvieron al público bailando y cantando sin pausa.

Ceremonia fue el tema que despobló casi por completo el patio cervecero donde las filas iban creciendo a medida que pasaban las bandas y aumentaba la sed. La banda, clave en los festivales de los últimos tiempos, transitó por Vampiro, Juana de arco, Sucia estrella, Isabel, para cerrar luego con la rockerísima Enlace.

 

Juanse (foto: DOA M?sica)
Juanse (foto: DOA M?sica)

Recorrieron años, discos, momentos, etapas que plasmaron una parte de la historia del rock nacional. Esa parte festiva y rockanrollera que sigue despertando pasiones a todas las generaciones.

Mientras en el escenario principal, se esperaba por lo menos un tema más de Los Ratones, en el escenario Churro empezaban a sonar los instrumentos de Onda Vaga. El público rockero no quería resignarse a tan abrupto final y un poco por presión y otro por necesidad de la banda misma, Los Ratones volvieron al escenario y con toda potencia, terminaron el recital con Para siempre. Fin de otra despedida de la banda.

Pero esto fue sólo un momento de la extensa jornada musical que no tuvo solamente rock. El Festival Nuestro, en su cuarta edición creció, no sólo numéricamente sino también en la cantidad de propuestas musicales y ofertas por fuera del escenario.

 

Lula Bertoldi (foto: DOA M?sica)
Lula Bertoldi (foto: DOA M?sica)

Recorrer el festival es pasear por actividades alegres, lindas, de pronto se convierte en un oasis musical en medio. Malas noticias y hasta la misma lluvia que hasta el mediodía había mantenido en vila a los que tenían como plan pasar una tarde de música parecen detenerse ahí.

Además de los cuatro escenarios donde confluyeron todos los estilos musicales posibles, las propuestas se multiplicaban. Muestras fotográficas, mesas de metegol, espacios de arte visual fueron las demás ofertas dentro del festival.

El rock tuvo hacia la noche los puntos más altos. En el escenario principal, luego de Los Ratones Paranoicos, la banda que lidera Rolo Sartorio era sin dudas uno de los platos fuertes de la noche. Banderas y remeras con inscripciones de la banda fueron llegando avanzada la tarde para encontrarse frente al escenario principal.

La pasión que despierta La Beriso sigue siendo un misterio, aunque Sartorio marca un crecimiento gigante sobre el escenario y genera un efecto a veces hipnótico en el público. A lo largo del show tuvo como invitado a Néstor el vocalista de Non Palidece. Ensayó algunos covers del rock nacional y hacia el final del show se animó a criticar la protesta social.

 

foto: DOA M?sica
foto: DOA M?sica

“Hoy la revolución es el respeto, no hay que tirar piedras, no hay que cortar calles. Eso quedó en los 70, muchachos”, dijo un poco antes de despedirse. La frase un tanto extraña en un contexto socioeconómico difícil para el país, generó cierto silencio aunque luego tuvo una ola de críticas en las redes sociales.

Faltaba menos para el final. Cuando la música y la buena onda acompañan, no hay ganas de que termine. Eso pasaba el sábado en Tecnópolis aquel espacio fantástico ideado por el kirchnerismo y devastado por el macrismo.

Dancing Mood, como siempre impecable en escena pasó por el Churro agitando la noche, dejando pasos de baile y un público encendido para Non Palidece, el cierre del escenario principal. “NonPa” ya tiene un recorrido andado en esto de cerrar festivales. Ni el posible despoblado de final de noche, y la desconcentración provocan dudas en la banda liderada por Néstor Ramlajk y a la hora de enfrentarse al cierre. A esa hora la música es lo único que importa. Los que quedan (que son muchos) lo hacen con ganas de seguir escuchando y bailando se viene el final de la cuarta edición del Nuestro.

El rock no había sido lo único de la jornada. Folklore, reggae, hip hop. Temprano los salteños de Los Huayra habían pisado el escenario Churro, un poco antes de que lo hiciera El Kuelgue. Perota Chingo fue una de las bandas que le puso música a ese espacio y terminó de darle el perfil diverso un sello del Nuestro.

Durante la tarde, apenas El Bordo terminó su show y anunció el festejo de su cumpleaños para agosto, El Kuelgue apareció en escena. Julián Kartun, magnético como siempre, apareció en escena para que explote la fiesta. Baile, juegos y muchas canciones iluminaron la tarde de un sábado que tuvo momentos inolvidables como el show de Eruca Sativa .

El escenario urbano fue una de las atracciones del sábado demostrando que el trap se ha ganado definitivamente un espacio cuando se piensa en la música argentina. Maxi de la Calle (la visita internacional), Emanero y la presencia fuerte de Dakilah, dejaron los momentos más cautivantes de la jornada.

A veces en la opción por el eclecticismo la calidad se vuelve difusa, sin embargo, el festival Nuestro que este año convocó más de 15 mil personas cumplió con todos los requisitos para convertirse ya en un clásico otoñal de la música popular. 

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