Charly y Lebón - No llores por mi, Argentin

Ya es postal conocida la fila interminable de fans en la puerta del teatro previa a sus conciertos; la histeria por las entradas (que esta vez, aunque tardaron más, se agotaron con la voracidad de la abstinencia); los nervios previos a la apertura del histórico telón del Gran Rex; la ansiedad que detona a partir de la hora anunciada de comienzo del concierto... Y el Charlyyyy Charlyyyy de la platea y los pullman cuando la figura de SNM se divisa detrás de la pecera de teclados.

Desde hace largos años los conciertos de Charly García son ceremonias en las que la feligresía agradece cada gesto y celebra cada acorde. Y el maestro de ceremonias, a sus 67 años, todavía tiene con qué.

El show arrancó arriba y con un ticket to ride directo a fines de los años 90, en plena turbulencia de sus años oscuros, cuando la más flaca de las versiones de García editó El aguante, su furiosa declaración de principios con miras al fin de siglo. "Estoy en guerra contra la nada", repetía por entonces y El aguante funcionó como granada de mano que arrojaba sobre los escenarios para plantar bandera. 

Charly plantó esa misma bandera este martes por la noche, cuando arrancó con ese track sucio para introducir a un concierto que durante dos horas entregó a la mejor versión posible hoy día del autor de Clics Modernos.

La arremetida inicial fue imbatible y le siguieron Instituciones, No soy un extraño y Cerca de la revolución. 

"Hoy es el día en que muere el rock", dijo antes de Asesíname

Comandando detrás de sus teclados, con un monitor por el que pasaban las letras como ayudamemoria y más parlanchín que en los últimos shows, el músico que más rapido agota tickets en este 2018 (con plateas de entre 1800 y 2500 pesos) repasó sus grandes grabaciones pero dejando lugar también a las canciones nuevas (la contundente Otro, las bellas La máquina de ser feliz, Lluvia y Rivalidad), además de mostrar lo pulida que le está quedando su remozada versión de King Kong, aquel tema de Kill Gil.

El primer momento emotivo llegó con Cuchillos, la canción más redonda de Say No More y parte también del disco Alta fidelidad, en el que Mercedes Sosa -producida y acompañada por el propio Charly- interpretó canciones del bigote bicolor. Las imágenes de la Negra rememoraron el amor que se tenían ambos. "Ella, como mínimo Presidenta", exclamó con los últimos acordes y señalando la foto de su amada Mecha.

Luego llegó un disparador al infinito del rock nacional, a su época dorada, a los años en que la prensa hablaba de "los Beatles argentinos".

"Quiero invitar a un compañero de verdad", dijo para introducir la entrada de David Lebón, que guitarra en mano congeló el tiempo en algún fotograma de fines de los 70s y principios de los 80s. Así es que con la voz de ambos sonaron No llores por mi Argentina y Peperina, en las que el Ruso ametralló a la platea con acordes y un par de solos memorables.

Una bola de espejos gigante se posó como una nave nodriza de pop perfecto para darle flashes espaciales a un Gran Rex en el que Promesas sobre el bidet sonó brillante y hasta bailable, incluso pese a un sonido que en más de un pasaje del concierto conspiró a fuerza de graves saturados.

"¡Gracias por venir y por pagar la entrada!", disparó e ironizó sobre que en las primeras filas de la platea (con invitados que fueron de Lali Espósito al Mono de Kapanga y el Lorenzo Ferro, de El ángel) no todos pagaron su ubicación.

El cierre de la primera parte fue con una versión super rocker de Demoliendo hoteles, que terminó con el telón cerrándose sobre el escenario. El intermedio quedó marcado a fuego por el hit del año: "MMLPQTP" sonó fuerte en la platea y las dos bandejas del pullman, pero la cosa no quedó ahí, ya que después vinieron "Aborto legal en el hospital", "Unidad de los trabajadores" y "Macri, basura, vos sos la dictadura". Lo que llamó la atención a algunos pocos fue la unanimidad de las voces en torno a esas letras, hoy parte de la banda de sonido de la lucha social en Argentina.

¿Los bises? Fueron de la prepotencia hitera a la perlita: Los dinosaurios (de Clics) y Shisyastawuman (último track de Como conseguir chicas) marcaron el final a pura melodía, como para mostrar las dos caras del tótem, mientras las más de tres mil personas que llenamos el Gran Rex disfrutamos otro episodio de la saga García.

Para el final hubo bonus track y fue afectivo: Rosario Ortega, su vocalista desde hace más de un lustro, le ofreció su brazo para el Charly se apoyara y se fuera caminando con ella, mientras el telón se cerraba con la banda de Zorrito Quintiero y "los chilenos" ejecutando las últimas notas.