Conciertos

Una clase de swing: Adrián Iaies habló de jazz, músicos y discos con Infonews

El pianista argentino desgranó su pasión por la música y por el trío con el que se presenta todo este mes en Thelonious. Además, apuntes sobre Charly, Spinetta y Piazzolla.

foto: Santiago Young
foto: Santiago Young

“El ocio no es mi fuerte”, dice Adrián Iaies cuando se le pregunta qué música le gusta escuchar en su tiempo libre. Y no sorprende la descripción, porque de otra manera sería imposible que pudiera sincronizar eso con su trabajo como responsable de la Usina del Arte y su infatigable tarea como creador y director del prestigioso Festival de Jazz de Buenos Aires.

Además, entre mate y mate en su casa de Colegiales, el músico habla con Infonews del ciclo de conciertos que realiza este mes en Thelonious con el trío fundado junto a Facundo Guevara y Diana Arias.

Infonews: —Colegiales Trío era antes un cuarteto ¿Cómo derivó en grupo de tres?

Iaies: —Me cuesta que me dure el cuarteto porque estoy enamorado del trío. Es perfecto en términos de interacción porque aunque no estés tocando estás activo. Además me cuesta delegar lo que más disfruto que es tocar las melodías. El trío es más salvaje, todo el tiempo pasan cosas y me parece muy milagroso cuando vos tenés la partitura y por el camino empiezan a aparecer colectoras en el medio, caminos laterales. Eso un trío lo permite.

Sobre el combo que lo tiene componiendo de forma metódica y pensando en los músicos que lo acompañan, pone el acento en el percusionista Facundo Guevara. “El grupo lo armé por la obsesión de tocar con Facu", dice y agrega: “Lo veía y lo programaba en el Festival de Jazz. Un día me lo crucé y le pregunté cuándo me iba a tocar a mi. Me dijo que arme y un día armé y le dije. Se murieron Domingo Cura, Rodolfo Sánchez y si hay que tocar una chacarera, tiene que tocar Facundo. Es el tipo en el planeta que mejor toca zambas y chacareras. Tocó con Mercedes Sosa, con Raúl Carnota… No hay forma de tocar con olor a tierra si no es con él”, dice con brillo en los ojos.

También traza un perfil de la joven contrabajista Diana Arias. “Es bien old school, toca los bajos, se engancha con los grooves. Es colombiana y los viejos son músicos, tienen una orquesta de salsa, con lo que el ritmo para ella es natural. Se ha encontrado con que muchas cosas rítmicas nuestras están cerca de cosas que ella tocaba en Colombia”, resume.

En acción con el Colegiales Trío
En acción con el Colegiales Trío

In: —¿Cómo es componer en función de los otros músicos del trío?

Iaies: —A veces escribo dos o tres temas por semana. Estoy rodeado de gente inspiradora, yo quiero que sea un grupo. Estoy acostumbrado a no preguntar nada, a hacer todo como a mi me parece. Pero Colegiales Trío tiene nombre de grupo, todo lo charlamos, todo lo consulto, grabamos y las tomas las elegimos entre los tres. Estoy tratando de meterlos en una situación grupal a la que no están tan acostumbrados. Además estoy haciendo chacareras y lo que quiero es que le gusten a Facu.

In: —Y ya está saliendo el disco.

Iaies: —Sí, La paciencia está en nuestros corazones es el título. Y hay otro que sale a fin de año porque quedó material para un segundo disco, que son todas zambas y chacareras. Además, ahora con Diana vamos a grabar un disco todo de música mía.

In: —¿Cómo va el armado del festival de jazz (que se llevará a cabo del 14 al 19 de noviembre próximos)?

Iaies: —No quiero dar nombres por cábala hasta que no esté todo cerrado. La única vez que di un nombre antes de cerrar, se cayó. En el festival me parece que hicimos algo inteligente que es que desde el vamos solo convocamos a músicos que nunca antes habían tocado ahí. Con eso obligás al público a confiar en tu criterio. Aunque no lo pienses para el público jazzero, la gente que viene al festival busca sorprenderse. No es un festival que se basa en ver quien está en tapa de la DownBeat (la revista clave de la industria del jazz en Estados Unidos). Eso te da tranquilidad. O si no, estaríamos en una situación de estar compitiendo con los privados. Si hubiésemos generado eso de depender de las tapas de las revistas hoy estaría peleándome con el tipo que trae a Herbie Hancock (que toca en el Luna Park el mismo 14 de noviembre en que arranca el festival). Vamos a traer a esos artistas que los productores privados ni siquiera conocen. 

Pero Adrián Iaies tiene más proyectos para editar. “En los shows de este mes tenemos invitados y de ahí va a salir otro disco”, apunta como si registrar y editar discos fuera parte de su rutina cotidiana.

Luego, una pregunta sobre el disco como objeto, como corporización de la escucha de música. Sobre el contraste entre la iconografía del objeto disco y el consumo. La respuesta es categórica: “No habría que grabar más discos. No hay disquerías, los discos no se venden salvo en los conciertos”.

In: —¿Hay algo de fetiche ahí?

Iaies: —La gente no escucha discos. Los compra y después los escucha en mp3. ¿Por qué seguimos haciendo discos? Uno lo necesita y uno quiere dejar documentado lo que hace. Me ha pasado de no poder mostrarle a un alumno grabaciones de músicos de jazz argentinos. Baby López Furst, el ciego Larumbe… El ciego dejó un disco en vivo que suena mal (Una noche en Rosario, editado en 2009) y alguna cosita más. Y tocaba tremendo, es una pena. Me gusta que el día de mañana mis hijos digan ´mi viejo dejó esto´ y tengan una pila de 50 discos. Es también una manera de ponerle punto y aparte a un proyecto. 

In: —¿Y el vinilo?

Iaies: —Es una ilusión, una fantasía romántica. La gente de DBN (sello a través del cual edita sus trabajos) me decía que los únicos que recuperan el costo son los clásicos, los discos viejos de Charly García, de Spìnetta, algo de Cerati. Pero un artista nuevo que saca un vinilo... no hay forma. Además son caros de hacer.

In: —¿Qué escuchás cuando escuchás música?

Iaies: —Mariana, mi esposa, me regaló una bandeja. Debo tener unos 30 vinilos nada más, casi todos ya los tenía en CD. Escucho un vinilo los domingos a la mañana, dos veces de un lado, dos veces del otro. Me llevo el mate, no el iPad, no el teléfono, y escucho. No cambia la calidad de audio sino la calidad de la escucha. Escucho muchos tríos de jazz. Keith Jarrett, algunas cosas más tradicionales, Miles Davies, Oliver Nelson. Y ando todo el tiempo con auriculares. No ando más en auto, me tomo el tren a la Usina y el resto camino. A la noche salgo a correr. Ahí escucho algo más pesado. Mucho trío de guitarra. Julian Lage, que es el nuevo Jim Hall, un capo. Debo tener un disco de un terabyte de lo que tengo en itunes. Si arranco ahora y no paro no me alcanza la vida para escuchar todo. En general lo que más escucho son formatos chicos, tríos de piano o de guitarra, esta cosa de que hay una intensidad en la intearcción, un tercero en discordia. Disfruto eso.

El entusiasmo y la pulsión de Iaies por seguir tocando y grabar contra todos los males de este mundo lo muestra efervescente y dispuesto a una romántica batalla por la ejecución en vivo, más allá de la música grabada.

“Este proyecto me hizo escribir una música diferente”, retoma y apunta una anécdota que pinta su cosmopolitismo militante, su fervor por la mixtura y el descubrimiento. “Nos pasó algo antes de grabar y es que fuimos a una gira en Sudáfrica. Un show en un festival en Grahamstown, una ciudad muy chiquita. Me pasó de estar tiempo con músicos sudafricanos, que tienen una relación única con su música, con la tierra. Cuando lo ves de afuera te das cuenta de la potencia que eso tiene. Realmente están hablando de su vida, de su tradición. Entonces me parece que la posibilidad de tocar una música que esté más cerca de mi raíz y de mi historia es una oportunidad que no quiero desaprovechar. Estoy tocando arriba de un trío que está buenísimo”, dice y le vuelven a brillar los ojos.

In: —Se nota que estás contento.

Iaies: —Muy contento.


Cinco próceres de la patria según Adrián Iaies

Cuchi Leguizamón: “Su música tiene un potencial de universalidad comparable a la de Thelonious Monk. Vos escuchás música de Monk tocada por músicos tradicionales y por Danilo Pérez, por Jerry González.. La música del Cuchi si se conociese universalmente tendría ese potencial. Cuando tocás la música del Cuchi ponés la mano como se pone la mano para la música de Monk".

Gato Barbieri: “Inventó un lenguaje. No lo traté nunca pero conocí muchas cosas a través de Isoca Fumero, a quien le salvó la vida. Fumero se había venido a Buenos Aires con León Gieco y se enteró de que el Gato necesitaba un charanguista. Estudió charango, audicionó y el Gato se lo llevó a Europa. Yo lo he puesto con los años en la dimensión de lo que hizo con la música latinoamericana. Era un excéntrico, una celebridad, pero nadie puede ser igual después de Ultimo tango en París”.

Ástor Piazzolla: “Un héroe. Mi primer pensamiento tiene que ver más con su valentía que con lo que me gusta su música. No soy fanático de su música. Hay un malentendido de que su música es jazzística. Yo no siento eso, siento que es música contemporánea, pero no jazzística desde el punto de vista de que no es tan maleable. Toque quien la toque habla de la vida de Piazzolla y cuando vos pensás en la música del Cuchi, de Troilo, de De Caro, o de Jobim, hablan tanto de los compositores como de los intérpretes. Cuando escuchás Sur habla de Troilo pero habla también de Rivero o Goyeneche. Con la de Piazzolla no pasa así, porque es una música con una impronta muy precisa, que depende no solo de la melodía sino de toda la orquestación y todos los arreglos. Por eso hay pocos ejemplos de relecturas creativas. Me parece buenísimo lo que hizo Pipi Piazzolla con Escalandrum, porque lo llevaron a un lugar diferente. No hay cuerdas, no hay violín, no hay bandoneón. Pero en general no encontrás eso, encontrás que es como una avenida que muere en Piazzolla, terminás encorsetado. Piazzolla no era solo un gran compositor y gran orquestador sino también un gran ejecutante. Esa energía, ese driving, esa forma de ir hacia adelante es difícil de escuchar en los que tocan a Piazzolla".

Luis Alberto Spinetta: “Él sacó todo de un libro de armonía que no existe más, que se fue con él. Se creó un universo armónico que a él le sirvió. Lo que compuso no lo aprendés estudiando en los manuales. Se inventó una forma de componer, de armonizar. Es de una densidad, de una profundidad que va más allá del cliché políticamente correcto de hablar de la profundidad de Spinetta. Hay algo que solo entienden los músicos, es un viaje al centro de la tierra".

Charly García: “Charly es la canción perfecta. ¿Qué compuso primero en Viernes 3am, la letra o la música? Charly en la revista Pelo, año 1973 o 1974, menciona como su disco preferido a La lógica del bizcocho (Pretzel Logic, 1974), de Steely Dan. Yo tengo en mi lista para cuando salgo a correr a Michael Jackson y a Steely Dan. Él decía que parecía hecha de una sola vez la música y la letra. Con la de Charly pasa eso. Un composiitor de canciones perfectas, un gran pianista y un gran productor. Charly siempre suena Charly y los músicos que tocan con él suenan como él quiere. Lo empecé a ver en vivo con Sui Géneris desde Confesiones de invierno. Estuve cuando debutó con La Máquina de hacer pájaros en La bola loca. Estuve cuando se separó La Máquina, cuando lo silbaron a Seru Giran en Obras. Lo vi cuando presentó Yendo de la cama al living, Obras, Clics modernos, Piano bar… Lo dejé de ver cuando llegó Filosofía barata y zapatos de goma pero por edad, porque me daba fiaca ir a los conciertos, esperar que empiece a cualquier hora. Pero yo era militante, me sabía todos los temas. Charly es el ejemplo más claro de lo que es llevar la música bajo la piel. Las canciones de Spinetta son raras, las de Charly son perfectas, los estribillos son perfectos. Es la idea de la canción pop. Charly tiene un manejo de la armonía y del uso de los acordes que excede la media de un compositor pop actual. Yo escucho a Elton John y no veo que tenga ese nivel de complejidad. Seru… fue el grupo más grande que tuvo la Argentina, químicamente perfecto, eran los Beatles".


Adrián Iaies presenta con el Colegiales Trío junto a Facundo Guevara y Diana Arias el disco "La paciencia está en nuestros corazones", todos los sábados de septiembre a las 21 en Thelonious Club (Nicaragua 5549, Palermo, CABA). Entradas en https://bue.tickethoy.com/lugares/thelonious-club

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