Conciertos

Patricia Sosa y Chucho Valdés: canciones para seguir creyendo en el amor

Ambos artistas celebraron la canción romántica en un teatro Gran Rex rendido ante las melodías dulces y una puesta impecable.

foto: Kaloian Santos Cabrera
foto: Kaloian Santos Cabrera

A un mes de haber debutado en La Habana, el "Concierto para dos" de Patricia Sosa y Chucho Valdés desembarcó en el Teatro Gran Rex de Buenos Aires.

A lo largo de dos horas, la cantante argentina y el pianista cubano pasaron del bolero a la zamba y de la bachata al rock, en un clima distendido donde hubo lugar para la emoción, para las risas, pero sobre todas las cosas, para la música.

Pocos minutos después de la hora señalada, Patricia Elena Sosa salió a escena. Junto a su banda estable, integrada por Daniel Leis (Guitarra) Gustavo Giuliano (bajo) Mariano Mere (teclados) y Pablo Garrocho (batería) sacó a relucir alguno de los temas más queridos por sus seguidores. Así desfilaron, por ejemplo, éxitos como "Amarte hasta el final" y "Endúlzame los oídos", para revalidar una entrega total y recíproca entre la cantante nacida en Barracas y su público.

foto: Kaloian Santos Cabrera
foto: Kaloian Santos Cabrera

Tras haber encendido a los fieles, la anfitriona presentó a Chucho Valdés. Aquel que siendo un niño comenzó a descifrar los secretos del piano, cuando combinaba el aprendizaje de los sonidos del folklore de su país y el jazz junto a su padre (Bebo), con el estudio formal del instrumento en el conservatorio; Aquel que ya de grande revolucionó la música de la isla caribeña, primero desde la "Orquesta cubana de música Moderna" (donde se animaba a fusionar un Son de su tierra con un Concierto para piano de Tchaikovsky) y después desde Irakere (esa bomba indescriptible que cautivó al mundo).

Por si hiciera falta mostrar credenciales, Chucho sacó a relucir su condición de pianista virtuoso, en una especie de Jam session donde estuvo involucrado hasta el público.

Al compositor y ganador de cuatro premios Grammy, lo acompañaban los también cubanos Rodney Barreto en la batería y el percusionista Iaroldi Abreu (técnicamente imposible que sean humanos).

Finalmente, con todos los músicos en el escenario más el aporte del conjunto "Sudestada" en la sección de vientos, Patricia Sosa y Chucho Valdés comenzaron a interpretar el repertorio que venían a presentar. "Once: Concierto para dos" (editado en 2017), es el resultado de un encuentro que comenzó por casualidad. La anécdota, relatada en varias oportunidades por el pianista y la cantante, cuenta que Valdés escuchó la voz de Patricia Sosa en un local de ropa de un shopping en el barrio porteño de Devoto y que instantáneamente quiso saber quién era. Así empezó la historia, que terminó ¿terminó? con un repertorio que va desde el viejo bolero cubano hasta obras inéditas del tucumano Paz Martínez.

El Paz Martínez (foto: Kaloian Santos Cabrera)
El Paz Martínez (foto: Kaloian Santos Cabrera)

"Envidia", de los hermanos García Segura, sirvió para iniciar esta parte del viaje. Un clásico del cancionero hiperbólico romántico, aquí transformado en una pieza de rock lento, donde al guitarrista Daniel Leis únicamente le faltó prender fuego el instrumento.

Entre climas y anécdotas, los artistas fueron interpretando las piezas que dieron forma al disco. Canciones de Pablo Milanés, José Feliciano y hasta de la misma Patricia Sosa, arregladas especialmente por Chucho para este proyecto. La banda fue sólida durante todo el concierto. El pianista, fiel a su costumbre de correrse del centro de la escena para dejar lucirse a los cantantes, entregó las dosis de magia suficientes para el brillo de una Patricia Sosa, que como Gardel, cada día canta mejor.

El final fue pura emoción y fiesta. Una sobria versión de "Alfonsina y el Mar" (de Ariel Ramírez y Félix Luna), la siempre emotiva "Aprender a volar" (infaltable en cualquier concierto de la cantante) y el estándar cubano "Lágrimas negras” (compuesta por Miguel Matamoros y que hizo bailar a toda la platea), pusieron fin a un concierto sin fisuras.

Quizás más de uno puede haberse visto sorprendido por la unión entre Patricia Sosa y Chucho Valdés. O, ¿qué puede sorprendernos de una ex rockstar que terminó cantando la Misa Criolla en el Vaticano y un pianista que es capaz de tocar a la perfección desde un son montuno hasta una pavana francesa? estamos en presencia de dos todoterrenos que juntaron fuerzas para un proyecto que, todavía, tiene mucho que ofrecer.

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