El año pasado Ruben Rada editó Confidence, un disco excelente que lamentablemente pasó desapercibido para el gran público. Hablamos de un trabajo instrumental donde, alrededor de Rada, se núcleo un ensamble con algunos de los mejores músicos del Río de la Plata para hacer un repertorio con los pies entre el jazz y el candombe: una música cuya cepa sólo crece en esta parte del mundo. El baterista de Confidence era, por supuesto, el inventor de ese beat. “Osvaldo Fattoruso viene de otra galaxia –dijo Rada-. Es el mejor baterista del mundo”. Rada no exageraba.

Desde muy pequeño, Osvaldo y su hermano Hugo compartieron la música a nivel familiar: las llamadas de candombe, el primer rock & roll, el jazz y las oleadas del Brasil. De los ensambles familiares pasaron a The Hot Blowers (una big band con influjos del swing y el dixieland) y, luego de la revelación beatle, a los Shakers. Una banda que nació como un émulo de los Fab Four y pronto empezó a desprenderse del lote: por sus propias canciones, el nivel de musicalidad y –poco a poco- por una identidad inédita. La semilla del candombe-beat que plantaron con La Conferencia del Toto’s Bar, el disco que eyectó a los hermanos Fattoruso hacia los Estados Unidos y el proyecto de Opa.

Allí, acompañado por Rada, su hermano Hugo y Ringo Thielman, Osvaldo regresó a la batería (en los Shakers se hacía cargo de una de las guitarras y la voz) y encontró aquello que Jorge Drexler llamó “el latido del candombe en batería”. El sonido que desde entonces llevó a cuestas cada vez que tocó con León Gieco, Luis A. Spinetta, Fito Paéz, Litto Nebbia y buena parte de la música popular uruguaya del siglo XX.

Este domingo nos sorprendió la noticia de su muerte. A los 64 años, Osvaldo Fattoruso cayó víctima del cáncer contra el que venía luchando desde hace algún tiempo. Lo recordamos joven y beatle, en sus comienzos junto a Los Shakers:  “Break it all".

Un corto promocional de "Break it all".