Conciertos

Pil Trafa: “Veo este momento sin rumbo, manejado por financistas, por unos nenes tecnócratas”

La voz de Los Violadores habló de actualidad, de peronismo, del pasado de la banda y del show que el grupo hará este sábado para celebrar 30 años desde la edición del disco "Mercado Indio". 

Foto: Daniel Jatimliansky.
Foto: Daniel Jatimliansky.

Luego de la grabación del primer disco, que se llamó igual que el grupo y fue editado en 1983, el primer guitarrista de Los Violadores, Hari-B, dejó la banda y a partir de entonces se gestó la formación más reconocida del conjunto: Pil Trafa en voz, Stuka Fossá en guitarra, Polaco Zelazek en bajo y Sergio Gramática en batería. Esos músicos grabaron las tres placas siguientes: “Y ahora qué pasa, eh?”, de 1985; “Fuera de sektor”, de 1986; y “Mercado indio”, de 1987.

Es el mejor disco en el que participé”, consideró en una entrevista con Infonews Enrique Chalar, quien lleva grabados más de una decena de discos de estudio en distintos grupos bajo el seudónimo Pil. Este sábado, la formación que registró esa placa tocará en el teatro Gran Rex por primera vez en su historia, con la excusa de celebrar los 30 años de la presentación de esa placa.

¿Los 30 años de la edición de Mercado Indio son una excusa para hacer este recital?

Es revisitar una historia que no fue tan propalada. Mercado Indio es como un concluir de los tres primeros discos de Los Violadores: el primero muy punzante, el segundo más bailable, el tercero más oscuro, y este tiene parte de todo. Porque hay un tema que era del primer disco, que es "Violadores de la Ley", que le dio el tema punk a "Mercado indio", que no es un disco de punk. Es un disco de rock.

¿Cómo tomás el recital?

Lo tomo como una solemnidad. El Gran Rex lo veo marmolado, en la tapa de "Mercado indio" veo esos dorados, ese bronce en lo negro (n de la r: la gráfica del disco contenía letras doradas sobre fondo negro y un dibujo que combinaba pueblos originarios con ciudades modernas). Y las ciudadelas incaicas, aztecas, en lo que se ve como una ciudad moderna, New York City puede ser. En las calculadoras, que eran modernas para esa época… ese continente tiene un lindo contenido.

¿Cómo se gestó el disco?

Nos costó mucho tiempo y sacrificio de giras en Perú, Paraguay, Uruguay, Chile… en esa época no sabías a qué hora volabas porque los aviones sobrevendían tickets. Era complicado pero fantástico a la vez. Mientras pasó eso fuimos gestando el álbum. Lo grabamos en octubre o noviembre del 87. CBS nos contrató. Nos había rechazado cinco años antes.

¿Y dónde fue la presentación?

No recuerdo cuál fue el primer show que hicimos. Creo que en el 88, en un casamiento en el Hotel Alvear. Nos dimos el gusto de tocar en el Hotel Alvear, terrible palacio. Y en julio del 88 lo tocamos en Obras. Antes se estilaba que si querías tocar en Obras, tenías que estar como seis meses sin tocar.

Se fue Sergio (Gramática) de la banda al año del disco. Cuando entró el otro Sergio (Vall, el siguiente baterista), cambió el sonido de la banda y ya no era Mercado Indio, era distinto. Era la segunda baja en la banda, pero la de Sergio fue inesperada.

¿Por qué hacer este recital ahora?

Tocamos en Lima en un festival en el Estado Nacional, habíamos tocado en Cosquín, en un Vorterix, en Teatro Flores y después no tuvimos ninguna intención nuestra, ni de nadie. A veces nos decían de hacer una gira. Este año nos dijeron de presentar “Mercado indio” en Obras. Charlamos sobre eso. Después otra empresa nos dijo de hacerlo en el Gran Rex. Nunca tocamos ahí. En Obras grabamos el disco en vivo y tocamos muchas veces. Es la primera banda que se origina en el punk que llega al Gran Rex.

Es un lugar raro para el rock.

Pero nos vamos a ver las caras, está bueno eso.

¿Es un desafío?

Empezar con la banda fue un desafío, desafío fue terminarla. Cuando la terminamos no es que no metíamos gente, sino que fue porque nos peleamos. Estábamos mal musicalmente, veníamos en declive pero convocábamos gente.

¿Y cómo es reencontrarse ahora, más maduros?

Lo mejor es ensayar. Con Sergio soy muy amigo. Con el Polaco es como un hermano chico. Pero, excepto con Sergio cada tanto, no trato de verlos. Cuando nos vemos, es como que nos vimos ayer. Pero tengo otro rumbo en la vida. Cada uno elige su rumbo. Prefiero estar en mi rumbo, que es mi familia, mi hijo, tengo otros amigos, tengo otras cosas que hacer. Aparte, vivimos en lugares distintos (Pil Trafa vive la mayor parte del año en Perú).

Foto: Daniel Jatimliansky.
Foto: Daniel Jatimliansky.

¿Hay posibilidad de que graben un disco de estudio?

No, ahí afirmo que es prácticamente nula. No le encuentro interés, ya hicimos los temas que teníamos que hacer. Y es muy probable que hagamos un disco de porquería, un disco feo. La creación de un momento no creo que se pueda repetir. Sí se puede repetir el vivo porque es otra cosa. La inspiración ya nos pasó. Yo la tengo por otro lado y cada uno la tiene por su lado.

Quizás hay temas que nos quedaron afuera y un día (podemos) hacer un tema para YouTube, grabarlo bien. Pero estoy componiendo con Pilsen (n de la r: su proyecto actual). Tengo dos discos para el año próximo, uno electro acústico y uno eléctrico. Tengo que terminar letras y música. Tengo mucho trabajo.

¿En qué etapa estás con Pilsen?

Con Pilsen no tengo responsabilidades, me siento cómodo. No quiero meterme más allá de eso. Me voy a tocar a Salta, a pueblos de Santa Fe, Entre Ríos, a lugares que nunca podría ir con la banda por los cachés. Y me siento muy feliz haciendo eso.

¿Tiene que ver con el camino que elegiste y con estar con tu familia?

Sí. Al venir acá pierdo mucho contacto pero lo hago tres o cuatro veces por año. Quizás mi hijo en tres años vaya a la universidad y nos asentamos en algún lugar cercano a Buenos Aires, la UBA es algo tentador para estudiar.

En una entrevista comentaste que tu hijo no escuchaba rock, ¿sigue sin hacerlo?

Ahora se burla de mí y dice “soy Piltrafa”, y se pone a cantar canciones para joderme. Y afina, me gustó eso.

¿Le gusta la música?

No escucha. Está muchas horas en el colegio. Cuando vuelve tiene que comer, hacer natación, a veces va a tenis, los sábados un poco de fútbol y el otro tiempo se la pasa jugando al Play.

El último disco de Los Violadores fue “Rey o Reina”, en 2009…

-interrumpe-, pero fue una formación de Violadores extraña. Está el Tucán, que es mi compañero en Pilsen, Sergio Vall y otro bajista (n de la r: Carlos Khayatte). Es un disco raro.

¿Cómo lo ves a la distancia?

Es que, cuando el kirchnerismo estaba altísimo en popularidad, yo me metí a criticarlo porque vi que había una consecuencia: entendía que había una ruleta de cuatro años y cuatro años.

Y (la canción) “Operación ‘No me Olvides’” no es una burla al peronismo. Es un palo duro al último momento del peronismo en los años 70. Soy un tipo que reivindica a Perón y a Evita. Donde hay una necesidad, hay un derecho. Y Perón fue un progresista: universidad gratuita en el 49, divorcio, sufragio femenino, empresas que llegaban a Argentina y tenían que dejar plata acá, aviones a reacción… éramos un país que, como la guerra nos había pegado de coletazo, tuvimos que crear insumos. Pero fue un gobierno absolutamente progresista.

Desgraciadamente, tuvo cosas muy cercanas al fascismo como repetir nombres de provincias, de ciudades, que hace desagradable a eso. Pero fue mucho más desagradable ese “Cristo Vence” y tirar bombas en la plaza, eso ha sido horrible. Y ahora en Pilsen voy a hablar de lo que pasa ahora.

¿Cómo ves este momento?

Álgido, sin rumbo, sin ideas, manejado por unos financistas, unos nenes tecnócratas. No me gusta nada. Acá (por la Ciudad de Buenos Aires) estamos todos bien, en el segundo cordón está todo el mundo mal. Los argentinos tenemos la manga como larga, se nos puede ir estirando para que no nos quede corta. Pero con este camino vamos a empezar a tener frío.

Pil y el resto de Los Violadores recibieron a los fans en un evento exclusivo antes del Gran Rex. Foto: Daniel Jatimliansky.
Pil y el resto de Los Violadores recibieron a los fans en un evento exclusivo antes del Gran Rex. Foto: Daniel Jatimliansky.


 

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