"¿No tuvieron demasiado de Seminare ya?" fue la frase con la que David Lebón presentó el clásico indestructible de Seru Giran, última canción de una noche en la que "el Ruso" recorrió la obra de su carrera solista y también la de sus bandas legendarias.

Lebón en vivo
Lebón en vivo

Entre saludos a sus familiares presentes en la sala (hijos, nietos y "nueros"), chistes sobre la vejez y los nervios que sentía por el desarrollo del concierto e invitados de lujo como Ricardo Mollo, Lisandro Aristimuño y Lito Vitale, las dos horas y media de show que ofreció el enorme guitarrista del rock argentino dejaron en el aire la sensación de que además de puntear como nadie, Lebón ha sido y sigue siendo un gran autor de canciones clásicas, esas con intro, estribillo y solos indestructibles. 

La noche arrancó con tracks de su último disco, Encuentro supremo (2016), que van del rock clásico a los riffs furiosos, siempre surfeando esa línea de canción a la Clapton que tan bien le queda. Estos primeros temas ayudaron a afiatar sobre el escenario a una banda a la que se le nota el ensayo y a la que las dos guitarras (Daniel Ferrón, Gustavo Lozano) que apoyan a Lebón le dan un bienvenido espesor para las instrumentaciones que pensó el músico. 

Esperando nacer - David Lebón

Además, un trío de cuerdas y un cuarteto de vientos aportaron un condimento bienvenido a canciones que se corrieron por un rato del lugar de intocables que parecían tener en la memoria colectiva de las 2.500 personas que el viernes último colmaron el teatro Ópera Orbis.

No faltaron en todo momento los gritos que desde la platea le recordaron al exviolero de Seru y Pescado Rabioso, entre otros grupos ilustres, su pertenencia al olimpo de la música popular. El "¡sos eterno!" que exclamó un plateista se entremezcló con numerosos "te amo" y "genio", parte de una nube de elogios que tuvo su momento de guiño afectivo cuando alguien lanzó un "¡el mejor tema de todos!" tras la bella ejecución de Viernes 3AM a cargo de David y el grupo Superuva. "¿Te gusta? Y sí, cómo no te va a gustar si es de Charly", disparó certero en referencia a su excompañero de Seru y enemigo íntimo durante aquel conflictivo regreso momentáneo de 1992.

San Francisco y el lobo - David Lebón

Todas las canciones lebonianas de Seru Giran que tenían que sonar, sonaron. Desde las mencionadas hasta Encuentro con el diablo, San Francisco y el lobo, El mendigo en el andén, la descomunal Noche de perros, Cuánto tiempo más llevará, La vereda del sol y esas gemas que quedaron grabadas en los oídos de millones de personas gracias a la voz del anfritrión: Esperando nacer y Parado en el medio de la vida.

Mundo agradable - David Lebón y Ricardo Mollo

Del flaco Spinetta resonaron en versiones para el recuerdo Laura va (con Lito Vitale en teclados y dirección de cuerdas) y Credulidad, de Pescado Rabioso. También pasaron con gloria y sin pena Mundo agradable (en la que se sacó chispas con Ricardo Mollo), Casa de arañas (con Aristimuño en segunda voz y guitarra), Suéltate rock and roll, Hombre de mala sangre y, por supuesto, la maravillosa El tiempo es veloz (canción de 1982 que le dio nombre al show). Un recital en el que el tipo que le puso distinción y solos de frontman a canciones propias y ajenas ratificó su lugar de ícono y de artista vigente. 

Larga vida al rey David.