Huaynavalito.

…tenemos esta luz secreta, / esta música nuestra soterrada, / este leve clamor, esta cadencia, / este cuño solar, esta venganza, / este oscuro puñal inadvertido / este perfil oral, esta campana, / este mágico son que nos describe, / esta flor en la voz: nuestra Tonada”, escribió el puntano Antonio Esteban Agüero en su poema “Digo la Tonada”. Según esos versos, el idioma fue parte de la guerra de la conquista de América y, a pesar del triunfo español, la contienda siguió en las sombras y emerge en la tonada.

Uno de los artistas que manifiesta de manera especial el espíritu de sus pagos, y en cuyo canto y líricas resalta la tonada de su origen, es José Luis Aguirre. Y su último disco, “Chuncano”, es como una pintura que ilustra la cultura de Traslasierra y, por qué no, de gran parte de la Argentina. En la Ciudad de Buenos Aires, esa placa será presentada el 24 de agosto en el Xirgu Espacio Untref y, según la producción, quedan pocas entradas a la venta.

La palabra “chuncano” suele usarse de forma despectiva para designar a los habitantes de las regiones rurales, que desconocen los códigos de la modernidad. En particular, se señala con ese mote a los pobladores del Valle de Traslasierra, en Córdoba, y de rebote a los del colindante Valle de Conlara, en San Luis. José Luis, originario de Villa Dolores, hizo propio el término y lo plasmó orgulloso en un disco impecable.

José Luis Aguirre agotó las entradas en su presentación de 2018 en el Xirgu. Foto: Daniel Jatimliansky.
José Luis Aguirre agotó las entradas en su presentación de 2018 en el Xirgu. Foto: Daniel Jatimliansky.

Con un sonido logrado, el nuevo trabajo mantiene el original estilo del artista –lo que no es poco, tratándose de uno de los jóvenes con gran proyección en de la música popular-. Aun así, es quizás el más logrado desde lo musical: hay una continuidad entre una canción y la siguiente, y no sobra un solo tema, ni hay lugar para el aburrimiento a lo largo de las 15 pistas.

Los estilos varían –incluso dentro de un mismo tema, como acostumbra Aguirre- entre gatos, cuartetos, tonadas, cuecas, chacareras, canciones, bailecitos… La mayoría de los temas son nuevos, mientras que aquellos que tienen un largo recorrido, como “La vuelta larga” y “Los pájaros de Mattalía” (que, de alguna manera, combina la música popular y la progresiva), se presentan renovados.

Las líricas, de palabras simples y significados profundos, son otro de los aspectos destacados con su métrica justa. Acompañadas del acento bien “chuncano” y las “erres” ashastradas, rescatan a personajes célebres y anónimos del lugar, al monte y a la geografía local.

Y el Idioma triunfó, los ruiseñores / de Castilla vencieron, la calandria / cuya voz era tierra, barro nuestro, / son y zumo de tierra americana / de repente calló cuando los hierros / agrios del odio en su dolor de fragua / le marcaron el pecho que gemía / y segaron la luz de su garganta... /

Pero la lucha prosiguió en la sombra, / una guerra de acentos y palabras, / de fugitivas voces y vocablos / con las venas sangrantes que buscaban / refugiarse en la frente o esconderse / (…) para ser sólo la sutil fragancia / que nos sella la voz con el anillo / popular y común de la tonada”, describió Aguero el siglo pasado. Hoy, “Chuncano” llega, “como llega la música en la brisa”, para reafirmar que las voces de esta tierra siguen vivas y dispuestas a dar batalla.