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“Cuando te dedicás a la política es porque no tenés rock"

En la previa a su show del 31 de agosto en Niceto titulado “El rock ha muerto, otra vez”, Richard Coleman y Andrea Álvarez hablan sobre el estado de la música, trap, feminismo y política. 

Andrea Álvarez / Richard Coleman
Andrea Álvarez / Richard Coleman

Richard Coleman y Andrea Álvarez son dos íconos de una generación que representa una parte muy importante de la historia del rock argentino. En una entrevista, café de por medio, nos permitimos charlar sobre su próximo show en Niceto el 31 de agosto. También sobre la explosión del género urbano y el rol del feminismo en la música y sociedad.

Infonews: —¿Podríamos decir que el rock es como aquel gato que tiene muchas vidas y siempre revive?

Richard Coleman: —Yo creo que un poco ese es el punto, diste en el clavo (risas); se trata un poco de declarar la muerte del rock para que tome otra vida... Es que realmente hay cierto humor en esta declaración que estamos haciendo para poder llevarlo a cabo de una manera diferente.

In: —¿Por qué piensan que siempre lo dan por muerto al rock?

Coleman: —Primero que ese tema me pareció un excelente tema de conversación, que era un concepto provocativo como para abrir un montón de ramificaciones y de conversaciones. Realmente no es algo que tengamos, o que yo tenga personalmente, tan conceptualizado, pero si realmente la data de lo que pasa empieza a llegar, empiezo a leer de nuevo “es el fin del rock”, p “el rock ha muerto”, “ya no rankea”, el público empieza a escasear a nivel mundial, pasa en todos lados. La asistencia del público cada vez es menor y etc. Después voy a casas de música y no se venden más instrumentos. O sea, ha bajado a un nivel dramático en los últimos diez años la venta de guitarras, pero no es acá, es a nivel mundial. Estamos en una especie de bisagra en cuanto a lo cultural. Acá se está reformulando todo y estamos en medio del quilombo porque se está reformulando, pero no sale, entonces hay una gran pérdida de valores culturales entre las cuales el rock, de nuevo, forma parte de la movida porque va más allá de la moda.

Álvarez: —Yo creo que el rock como entidad es foco de atención permanente y es un lugar donde se depositan muchos deseos, imaginación, fantasía y frustración también. Y es un lugar donde a todos les gustaría estar porque vos mirás las películas, o Woodstock, por ejemplo, vos ves eso y querés ser parte de esa situación. A la vez, cada vez nos alejamos más de esos deseos, de esa idealización, de esa situación casi virginal de creer y cada vez pierde más significado transformándose en objetos que, sí son accesibles a la gente, pero que no hacen al concepto del rock. Hay muchas músicas, ¿Por qué hablan del rock todo el tiempo? Cuando no tienen nada más que hablar, hablan del rock.

In: —¿El público del rock encontró el mensaje de protesta o sintió una identificación social para con las letras en el trap y sus artistas y por eso se fue alejando un poco del rock?

Coleman: —Pienso que cada generación necesita tener una voz, un idioma, un lenguaje propio. Entonces tiene que haber un recambio necesario. Creo que todo lo referido al trap y la movida urbana ha encontrado en las nuevas generaciones un código, un lenguaje, un lunfardo completamente ajeno a la generación siguiente. O sea, no se entiende lo que están hablando, no se entiende cómo les puede gustar, y esa es la clave. Eso hace válido que desconozcan al rock como lenguaje porque realmente hay un espacio generacional que es necesario que el rock no le sirva para que se vuelva a regenerar. Es fundamental: si ellos hablaran el mismo idioma que nosotros, habría algo que está mal. Un pibe de 19 años no puede expresar los mismos deseos y las mismas lógicas e idiomas que nosotros, eso no debe ser.

Álvarez: —Pero, de todas maneras, no a todos los pibes de 19 años les gusta el trap y hay muchísimos que hacen rock. Hay mucho rock con contenido, no necesariamente lo obvio social. El hecho de que ya sea rock significa algo. El rock está definido por una postura de romper con algo. Hay mucha juventud, el urbano como bien dice la palabra es “urbano” y el país es grande. Entonces hay pibes que los identifican otras cosas. En una época la revolución se hacía con una guitarra en la mano, y para tener una guitarra tenés que estar muchas horas, tocando y practicando. Por ahí ahora, con una compu o un celular y la palabra, el acceso es más rápido, es un signo de los tiempos.

Coleman: —Por eso te traía a la mesa el comentario de la baja de venta de guitarras porque en realidad lo que está pasando es que las nuevas generaciones no se sienten identificadas, necesitan las cosas urgentemente. Si lo que tienen es algo para decir, necesitan decirlo rápido porque se les pasa enseguida, entonces la manera de hacerlo es con una compu, un iPad. Y bueno, lo que también pasa es que la excelencia en la búsqueda está muy lejana a los tiempos de la inmediatez. 

In: —¿Puede ocurrir también que el rock argentino vivió una época dorada donde ustedes también formaron parte, los tiempos avanzan y sentimos que no hay nuevas bandas que salgan a ese nivel, o pensar que la vara haya quedado muy alta?

Álvarez: —Mundialmente no hay más del estilo de bandas gigantes de estadio que hubo en un momento. Los Rolling Stones siguen siendo ellos con la gira más grande a nivel mundial.

Coleman: —Pasa que el rock de estadios fue algo que estalló en los 80, 90 y ya está, es más una necesidad y un negocio que surgió. Yo no soy muy fan del rock de estadios, pero bueno, hablando acá de un recambio, creo que soy medio bruto, pero no he visto un recambio real. Imaginate, la banda más grande que hay ahora son Babasónicos y son grandes, no chicos (risas).

Álvarez: —Hay un recambio, hay muchas bandas nuevas. Yo tengo mis preferidas, hay un recambio con respecto a la incursión de lo femenino en la escena que le dio un aire, pero no a nivel que yo recuerdo de cuando nosotros éramos chicos. El nivel de desarrollo que había y la forma que nos plantábamos en los escenarios grandes era distinto a lo que está pasando ahora. A lo que yo creo que vamos nosotros es que el rock, que ya es un clásico, trasciende las modas, y que hay muchas cosas que tienen convocatoria grande y rápida, por una cuestión de moda y bueno hay veces que se diluye rápido y otras veces los chistes quedan (risas). A mí me llamó mucho la atención por ejemplo en el último viaje que hice a Estados Unidos, en las disquerías estaba el sello de Jack White, hermoso sello, cuidado en todos sus aspectos y que les va muy bien económicamente. Entonces hay que ver qué expectativas tiene cada artista y que es el éxito para cada uno. Por ahí el estilo de artistas que a mí me gusta tienen una movida que no es tan grandilocuente, y pasa por otro lado.

In: —En todo este contexto van a presentarse con su show en Niceto, ¿Cómo fue surgiendo y el jugar un poco con la ironía de “El rock ha muerto”?

Coleman: —La idea era hacer algo diferente, desde el anteaño pasado que lo pensamos. La última vez que hablamos, en diciembre del año pasado, dijimos, bueno, hagamos un Niceto, pero juntemos las propuestas que tenemos ambos y ofrezcámosle a la gente algo distinto. Qué bueno, justamente dos bandas de primer nivel, en cuanto a sonido y trayectoria en un solo show; hagamos una síntesis de lo que estamos haciendo, va haber una sorpresa, una interacción con el público, básicamente son dos shows concisos de lo que estamos haciendo actualmente.

Álvarez: —Va a haber grandes sorpresas, van a pasar un par de cosas diferentes.

Coleman: —Y bueno, justamente se trata de cuidar un poco las sorpresas porque vivimos en un mundo sin sorpresas y estamos un poco hartos de la inmediatez, de todo lo que está haciendo, se transmite, se expone, y así se muestran las cosas sin terminar también que son todas cosas que tienen que ver con esta muerte del rock que estamos hablando. Vamos hacer algo que no sepan porque si no para aquel que no vaya, que sienta que se pierde algo. Te perdiste la sorpresa, ja.

Álvarez: —A mi si hay algo que me gusta de un show es no tener idea de lo que voy a ver. Es raro, pero hoy necesitan saber de antemano y yo creo que eso es muy signo de los tiempos ir a lo seguro. Por eso tengo que estar donde tiene que estar todo el mundo y me tiene que gustar de esto.

In: —¿Y se disfruta así?

Álvarez: —Yo no tengo que esperar que me lo validen, yo lo disfruto por mí misma. A mí me gusta la sorpresa. En un contexto actual de la música los traigo a temas de estos tiempos, ¿El “espíritu rock” se vio también reflejado en la explosión de lo femenino y en lo referido también a la ley de cupo en los recitales por ejemplo. Creo que hay una tendencia mundial a un despertar de destapar esto de la presencia femenina y también de las minorías que estaban tapadas y como todas las cosas que son verdades tienen que salir en algún momento. Lo de cupo femenino es una iniciativa que por ahí yo al principio no era lo que a mí me llamaba la atención como mujer en la escena hace más de 40 años, pero cuando lo hablé con Celsa que es medio como la generadora de la ley y todo, entendí que estaba bueno aprovechar el tiempo político para abrir esa puerta y creo que, por ahí, si bien, yo esa temática viene conmigo desde siempre.

In: —Vos conformaste la primera banda íntegra de mujeres, Rouge, con Andrea Álvarez, Sinesi, y María Gabriela Epumer...

Álvarez: —Sí, pero ojo, puede ser completa de mujeres y no feminista, eh (risas). En este caso nosotras teníamos,en ese momento desde el lugar que se podía tener, había una conciencia. En este momento de mi vida yo no tengo esa preocupación porque ya trascendí eso, a mí me preocupa más que exista un espacio posible para alternativas que existen y por ahí no pueden desarrollarse entre las cuales la mayoría es femenina y tenemos menos acceso. Siempre voy a apoyar las cosas que sumen a un desarrollo para la igualdad, yo registro que no la hay, pero el negocio de la música es más complejo que eso. Digamos que hay una mujer que vende muchas entradas, a nadie se le ocurra saber si es mujer o lo que sea. Va vender y punto. Pero para que suceda eso también se tiene que dar que de movida se incite a desarrollar y crecer. A veces pasan de carambola esas cosas. Yo siempre digo que nadie elije libremente si no conoce. Si no ves, estás eligiendo hasta por ahí nomás. Entonces yo creo que lo importante es visibilizar. Y también esta propuesta que yo creo que es una generación donde vos fíjate también que toda esta visibilidad femenina que se está dando, que pasa y entonces empieza a ver muchas chicas que tocan y hay bandas. Pero hay una generación, que es la mía, que la están obviando, no la están convocando y es muy notorio, pasa que para darte cuenta de la discriminación la tenes que sufrir, entonces hay muchas minas de mi generación y más grandes, que hace mucho tiempo que vienen haciendo música muy interesante y de todos los estilos y que no es convocada a los festivales “femeninos” que lo hacen mujeres. Llaman a las chicas más jóvenes, que no está mal, pero la inclusión tendría que ser una inclusión real. 

Coleman: —En la medida que el rock se naturalice... yo creo que lo del cupo y la ley está bien porque por algún lado hay que empezar, pero la onda es que sea naturalmente, que no haya que pensarlo o medirlo. En el momento en que sea un verdadero espacio inclusivo, que obviamente como yo no lo he sufrido, yo me entero de una manera indirecta.  Pero, de cualquier manera, mientras ya sea un nivel tanto para mujeres como para un sector no binario, sea lo que sea, mientras sea un espacio que realmente cualquier persona pueda entender que hay un lugar expresivo artístico, ahí se va a realimentar porque hay una nueva generación creativa trabajando, pero eso es un proceso que lleva muchos años. Pero está bien, es una época de bisagra, estamos en medio de una transición que va llevar bastante, pero lo interesante sería que se pueda hacer por la generación actual y por cualquier espacio. 

In: —Estamos en época de elecciones nacionales con las PASO en nuestro país, ¿A cuáles de los principales candidatos a presidente de nuestro país le falta rock? 

Álvarez: —Ufff (risas). A varios, pero mirá, cuando vos te dedicás a la política es porque no tenés rock, se trata de otra cosa, justamente. 

Coleman: —El rock no está para organizar, administrar y poner las cosas en orden, la política está para administrar y rock está para desordenar.

"El rock ha muerto, otra vez!". Richard Coleman & El Trans-Siberian Express + Andrea Álvarez y su banda. Sábado 31 de agosto a las 20.30 en Niceto (Niceto Vega 5510, CABA). Entradas desde $450 en Niceto y en ticketek.com.ar

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