La pianista María Laura Antonelli presenta su "Infernadero" en el CCK

Se trata de la obra que ejecutará junto a la Orquesta Nacional Argentina. La compositora habló con Infonews del discurso de una artista en relación a su obra y también de la necesidad de romper con algunos paradigmas del tango.

María Laura Antonelli
María Laura Antonelli

Por estos días se prepara para el gran concierto del que será parte el 30 de octubre en el Centro Cultural Kirchner. donde se presentará junto a la Orquesta Nacional de Música Argentina Juan de Dios Filiberto, con la que interpretará su obra Infernadero: seis piezas para orquesta con piano y gritos olvidados. Ese día, en ese marco, María Laura Antonelli, la autora del Infernadero en cuestión dará un paso central en su carrera, apenas un año después del lanzamiento de su gran debuto discográfico, Argentígena.

Infonews: —¿Cómo surgió la convocatoria para la obra?

María Laura Antonelli: —Cuando salió Argentígena, el sello que lo editó, Acqua Records, subió el disco a Youtube y Spotify y empezó a circular. A la Orquesta Nacional le gustó el disco, se mostraron interesados y les interesaba que compusiera una obra a estrenarse en el CCK.

In: —En la presentación vas a estar acoplada a la orquesta. ¿Cómo fue escribir para otros instrumentos?

MLA: —La idea de escribir para otros instumentos siempre estuvo y es fenomenal que un grupo toque la música de uno. Voy como pianista solista y electroacústica. Pero no quise hacer concierto para piano y orquesta virtuosístico, sino que el piano sea un instrumento más... si bien hay un rol de piano que tiene partes de solo. 

In: —Te debe movilizar bastante a nivel expectativas...

MLA: —Como compositora tengo que abandonar mi potestad sobre la obra. En el momento que voy al primer ensayo tengo que tener combinado con quien va a dirigir, Natalia Salinas, qué es lo que va a sonar y cómo. 

In: —Volviendo a Argentígena. ¿Cómo viviste la buena repercusión que tuvo el disco?

MLA: —Fue bastante sorpresivo porque el lenguaje que encontré es un poco áspero para algunas orejas, pero siempre tenés la fantasía de que a la gente le guste. Interesó mucho en distintos ámbitos; en la academia, en el tango, en el rock. Me sorprendió pero se ve que algo de lo que uno pensó se transmitió. Incluso a veces me sorprende porque encuentran cosas que yo no había imaginado.

In: —¿Hasta donde sentís que tu obra habla de vos?

MLA: —Un maestro una vez me dijo que tenía que dejar de ser autobiográfica. Me lo dijo por un trabajo de composición y era una instancia que tenía que atravesar.

In: —Es que sí o sí vas a estar hablando de vos cuando componés y tocás...

MLA: —Eso lo puedo tomar como un elogio porque es difícil de lograr y creo que lo fui logrando en cuanto a lograr una voz, algo que decir que me identifica, pero sin caer en la tentación de la autobiografía.

Infernadero

In: —¿Qué música estás escuchando?

MLA: —Nada, tengo la cabeza llena de música y si pongo algo más ahora...

In: —¿Cuándo cortaste con la escucha de otras cosas?

MLA: —Hace mucho tiempo que no escucho música. Debe ser porque al trabajar con el sonido uno queda cansado... A veces pongo el sonido de agua, nada más. De adolescente todo el tiempo quería escuchar música, era insoportable. Me decían que si no estaba escuchando algo me ponía a tocar el piano. "¡Invadís el espacio acústico de la casa!", me decían.

In: —Y escuchabas...

MLA: —Cada música te despierta un estado anímico... Escuchaba clásica mucho, después música del siglo XX... Stravinsky, Bartók, Spinetta, Troilo, Ravel... Tenía mucha información en la cabeza. 

In: —¿Cuando tocás sentís que estás diciendo algo más que eso que escuchamos salir del piano o de los instrumentos para los que hayas compuesto?

MLA: —Los sonidos le dan coherencia a un discurso, la música no es solo el arte de ordenar los sonidos. Hay una idea conductora de eso que a veces no sabés ni de dónde viene ni por qué ni qué significa, te das cuenta a posteriori. Hay algo genuino en dejar que salga.

In: —Volviendo al concierto, ¿cuándo empezaron los ensayos con la orquesta?

MLA: —Empezaron el 24 de octubre, paramos este fin de semana y retomamos después hasta el día del concierto el 30.

In: —A propósito de Infernadero y esta presentación escribiste un texto (ver al pie de la nota) que parece darle un marco teórico a lo que vamos a escuchar en el CCK. Esas tensiones que volcás en los textos están en los sonidos tuyos y en tu música. ¿Sentís que cuando tocás te atraviesan esas cosas que escribís?

MLA: —Uno se va diluyendo. Pienso qué necesita la música de mi y yo estoy al servicio de eso. Todo lo que pasa impacta y por algo me sale eso que escribo... Con un amigo decimos que al que en esta época escribe una canción de cuna es porque no le pasa nada. El sistema está colapsado y uno se supone que haciendo arte contemporáneo tiene que evadirlo, hacer como que no existe... A mi me pega mucho el hecho de la identidad como nación, por ejemplo.
In: —Estuviste nominada a los Premios Gardel en el rubro Álbum Artista Argentina de Tango por Argentígena. ¿Sentís que sos una compositora de tango?
MLA: —Con más de 200 años de antigüedad ya estaríamos cumpliendo la mayoría de edad para plantarnos en algún lugar y no necesitamos seguir haciendo las mismas cosas que hace 80 años como que "tango es Gardel". ¿Y si no hacés eso te corrés y dejás de hacer tango? Para mi sería importante replantear la definición de la palabra "tango". Si en algun momento definió la mixtura de razas,,, ¿qué pasa con eso, quedó congelado o sigue ocurriendo? Pareciera que uno necesita cierta aprobación para pertenecer. El tango ahora es esto, estamos en 2019 . Si no te gusta no le digas tango, pero yo hago esto. Mi música tiene mucho de tango, mi corazón está ahí. Pero si te dicen varais veces que no, entonces no será tango. Lo que no voy a hacer es tratar de encajar, de hacer algo para que le guste a alguien y me digan que eso sí es tango. No, gracias. Esa es la trampa de la industria de la música, por eso todo se parece a todo y se pierde un poco lo genuino que tiene cada artista para tratar de encajar no sé dónde.
In: —El concierto va a ser tres días después de las elecciones. ¿Qué expectativa tenés de ese posible clima post electoral? Además va a hacerse en un lugar tan simbólico como el Centro Cultural Kirchner.

MLA: —Que sea una fiesta.

Infernadero: seis piezas para orquesta con piano y gritos olvidados 

de María Laura Antonelli

En el tránsito de componer esta obra me apareció la necesidad de encontrar los lazos entre las expresiones contemporáneas y los permanentes gestos urbanos, atravesados por lo disruptivo de sonidos presentes y que a veces pretendiéramos olvidar, como quien mira hacia otro lado. Esta sensación me invadió al punto de darme cuenta de que ejercer nuestra identidad es algo que nos sigue haciendo falta desde nuestro origen. Una necesidad que posiblemente ya habitaba a nuestros ancestros cuando se reunían sin más que sus instrumentos y sus voces y hacían lugar a expresar esa falta de nicho. Desde el lenguaje y obsesionados por la voluntad de encajar unos con otros se hacía lugar el lunfardo como slang que sigue vivo y en construcción tal vez por la misma voluntad de ser escuchados, la misma voluntad que puja por tener oídos para nuestro mundo interno que muchas veces olvida los gritos “sudacas". Desde ese lugar me convocó la necesidad de construir Infernadero…, para que la Orquesta Nacional de Música Argentina Juan de Dios Filiberto pueda hacer sonar como música propia los gritos que a veces parece que pretendiéramos olvidar. Una música sin el sometimiento de ser encasillados que hemos naturalizado y sin quedarnos atrapados en la mirada aprobatoria de lo que nos dio identidad frente a otros pueblos.

De manera que, si somos “argentos”, cómo ignorar que nuestro Río de la Plata lleva un puerto habitado por esqueletos de barcos y por gritos olvidados. Cómo ignorar que permanecemos aun en la búsqueda de lo propio intentando “parecernos” en lugar de ser quienes en verdad somos. Un origen que se denominó argento, pensando en razas que selló Europa como mestizaje y que nuestra cultura tuvo necesidad de apropiarse, con voluntad de erguirnos como núcleo social, nos puso frente a la realidad con una música atravesada por todas esas necesidades gregarias de los que no tenían a dónde volver. Ese orgullo de la melancolía que dio espacio a una expresión identitaria permitió el juego oscuro de amor de mirar al pasado como ese lugar al que no podemos volver pero que será siempre nuestra casa, el tango. Sin perder la identidad y sin atarla a la melancolía también quise creer que existirán caballos imaginarios para andar nuestra identidad. Que mañana es mejor, y eso también es nuestro.

Además de la presentación de Infernadero, la noche del 30 en el CCK los músicos Andrés Gerszenzon y Pablo Mainetti ejecutarán también sus propias obras junto a la Orquesta Nacional de Música Argentina Juan de Dios Filiberto.

Cita: Miércoles 30 de octubre a las 20 en el Auditorio Nacional del Centro Cultural Kirchner (Sarmiento 151, CABA). Entrada libre y gratuita. Las ubicaciones se reservan a través de el portal del Cemtro Cultural Kirchner.

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