Palo Pandolfo entra tranquilo al bar, se sienta y enseguida comienza la charla. Los primeros minutos, sin grabador, se limitan a celebrar el reencuentro y hablar de la buena impresión que dejó la escucha de su nuevo álbum, Esto es un abrazo, realizado junto a su nueva banda La Hermandad.

De pronto, entusiasmado al recordar las canciones y el camino que desembocó en la producción junto con Goy Olgade y Charlie Desidney, Palo comienza a arrojar conceptos y descripciones con una vehemencia que contagia pasión y destila honestidad. Ya es hora de prender el grabador y no perder lo rico de un diálogo que va tomando forma sin seguir un cuestionario, sino que crece en espiral, abarcando mucho más que un reportaje formal. Palo Pandolfo, ahora y siempre, es un rockero con todas las de la ley, más allá de sus incursiones y fusiones con el folklore y la canción de neovanguardia poética. Su nuevo disco lo refleja más que nunca, y el resultado hechiza, apasiona y contagio tanto como sui verborragia. "Las composiciones me llevaron a la necesidad de una banda como la Hermandad –cuenta– porque surgió una nueva manera de componer".

–¿Cómo se dio?
–El tema “Oficio de cantor”, que fue el primero del disco Ritual criollo y el último que compuse para ese material, me dio una nueva punta. Creo que todo Ritual criollo está totalmente inscripto en la nueva vanguardia y es el mejor álbum que hice hasta éste. Amo mucho a Ritual criollo, que me dio muchas satisfacciones en el interior del país y es un disco de amor. Y el tema "Oficio de cantor" lo compuse una tarde después de comer, cuando todavía trabajaba con la doblecassettera. Me senté en sofá y todo el tema salió entero, de principio a fin, en una epifanía de la nueva era, muy en mis cabales y no en un trance como "Sangre", que fue en el ’91 con una pepa. ¡Te salen pocos temas así y los cuento con los dedos de una mano! Recuerdo que puse play y empecé a llorar de emoción. Creo que Spinetta contaba que lloraba cuando le pasaba algo así... Y yo que soy tan italiano, me dije: "¡Hay que componer así!" Tal cual. Ese fue el puntapié inicial de la composición de este nuevo disco, Este es un abrazo. Fue con "Play-rec". Se ve que hay un momento muy fértil en mi vida, y que me estaban pasando cosas.

–Ya venías de organizar tus shows de otra manera, en cuanto a producción, además de los cambios personales.
–Sí. Con Ritual criollo me consolidé con un management propio y armé todo para tocar desde Jujuy hasta Río Gallegos, organizando shows por mail. Fue una época muy expansiva. Todas estas canciones también se compusieron en esas circunstancias de organizar mi carrera y ganar guita por primera vez en mi vida. ¡Con managers y discográficas no pasaba! Con ese detonante de "Oficio de cantor", entonces, empecé con ese ejercicio del automatismo en la canción.

–Las letras dan una sensación de fluir, que salieron muy naturalmente, e impactan con fuerza.
–Para mí es interesante decir cómo compuse. Hay artistas que son herméticos y no cuentan sus mecanismos, pero a mí me interesa poder hablar y contar una experiencia, como cuando yo leía a los músicos de la cultura rock de los años '70 en la revista Expreso Imaginario. Por eso quiero transmitir un concepto: se puede componer automáticamente. 

–¿Cómo siguió el proceso?
–Luego paré de componer, casi por completo. Fue mi época más larga sin componer. Tuve un hijo, laburé como loco y grabé el disco durante un año y medio. Recién ahora en abril volví a componer, porque a mí me pasa de no componer cuando grabo. Pero cuando arranqué me pasó algo fundamental: un día me levanté con un estado de ánimo de mucha angustia, sin una causa concreta, y quise describir la sensación en Twitter. Bajé esa sensación a texto y la resumí en pocos caracteres. Fueron cuatro tweets, y cuando tuve un momento de intimidad en casa agarré esas frases para componer algo. No fue automatismo, sino una ayuda, un ancla, una trampa, un punto de partida. ¿Cómo describirlo? ¡Un disparador! Desarrollé esa idea un par de veces más y pude trabajar desde la honestidad emocional. Como resultado, ese mes hice cuatro temas. Ahora paré un poco porque salió el disco y estoy con una vorágine total. pero voy a componer así. El método está. Aparte, para mí es un crecimiento. Tengo 48 años y de alguna manera me siento muy cerca de los 50, y me parece muy interesante para una persona de 50 capturar una imagen poética y escribir un tema a partir de eso.

–Me sorprende que los temas salieron tan de entrecasa porque suenan muy grupales. ¿Cuándo entró en escena el resto del grupo?
–La composición tuvo un clic psicodélico, muy adolescente, y me llevó a un lugar muy definido y rockero. Me fui dando cuenta de toda esa electricidad que había en los temas nuevos. "Dame luz" me sugería a Divididos, como un funky rock pesado, tan Beastie Boys como Led Zeppelin y Pescado Rabioso. Me di cuenta de que tenía que tener una banda rockera, porque Ritual criollo era netamente neo-vanguardia folk. Esa vez fui a buscar el contrabajo y la percusión, pero ahora me di cuenta que tenía que contar con otra cosa.

–¿Y cuándo surgió la producción de Goy y Charlie?
–A Goy lo conozco hace tiempo, pero la amistad se consolidó en un viaje que hicimos juntos. Siempre decíamos de hacer algo juntos pero quedaba en nada, hasta que armamos una gira juntos en febrero del 2011, a Zapala, Neuquén y Santa Rosa, ¡lugares iniciáticos si los hay! Fuimos en camioneta con dos músicos más, yo con set solista. En esas rutas argentinas hablamos mucho, sin parar, kilómetros y kilómetros. Nos pusimos de acuerdo con el concepto de que el rock vuelve. Lo siento y lo veo con bandas como Black Keys. Y yo ya tenía estos temas compuestos y hablaba del disco y él se ofrecía con su estudio. En ese fragor del viaje decididos a hacerlo juntos, muy a lo Osvaldo Soriano, como dos locos en la Patagonia decidiendo hacer un proyecto juntos. Me dijo también que tiene un socio artístico que es Charly Desidney, a quien luego conocí en su casa y descubrí su humor e inteligencia. Juntos, hablamos de la crudeza y el nuevo rock naciente, eternamente reciclándose.

–Hay muchas influencias y guiños en el disco.
–Antes de hablar con ellos, yo me había propuesto a novel astrología china hacer un cierre de los dos discos de Don Cornelio, como una reparación histórica, porque el primero se empezó a gestar en el Año del Conejo, igual que éste, en el 2011. Me propuse meter todo lo que hay en esa etapa iniciática de mi carrera. Yo lo veía como una retroalimentación de lo mío, y mucho del rock inglés actual mira a los años ‘80, a The Cure y Joy Division. Y ahí nos paramos con ellos, casi sin querer, en un rock moderno y de vanguardia. Y lo digo sin modestia ni soberbia, porque me sale así y me da placer. Entonces empezamos a producir. Nos potenciamos mutuamente.

–Suena caliente, inspirado y con energía, por momentos como un baile derviche.
–Hay temas grabamos en vivo, pero no todos. En el estudio hay que ser flexible e ir fluyendo, como en la vida. Lo primero que hicimos fue ir con una guitarrita y grabar 30 temas. Después me hicieron una devolución sobre sus favoritos, y llegamos a un consenso. Entonces Charly empezó a armar una producción e hizo un demo con su visión, con bajo, guitarras, loops y todo. ¡Van a mil! Y con eso fuimos a la banda. Yo me dejé producir. Siempre con idas y vueltas, pero me entregué a sus indicaciones. Desde que dejé Los Visitantes que nadie me marcó mucho la voz. Y Goy con Charlie, que son honestidad brutal, me ayudaron mucho en las tomas que no eran en vivo.

–Veo que estás conforme.
–Sí. Estoy medio enfermo, en el buen sentido, con este disco, porque me genera muchas imágenes, algo que no me pasó nunca. Yo nunca tenía ideas para los videos, por ejempl, y ahora ya tengo como siete proyectos diferentes.

–Quizás tiene que ver con el hecho de haber hecho programas de televisión.
–No lo había relacionado con eso. Creo que tiene que ver con la psicodelia de los temas. Es muy lindo este momento de lanzar el disco con los medios como Twitter y Facebook tan calientes. La devolución por Twitter es increible y para mí es una novedad. Tiene que ver con esta nueva era de volcarse a sistemas creativos y que un tipo desde Neuquén te diga lo que le pasa al escucharlo con su hija. Este momento es realmente maravilloso.