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El doble crimen en la Amazonia: "Hoy comenzamos la búsqueda de justicia"

Así lo dijo Alessandra Sampaio, esposa del corresponsal británico Dom Phillips. Los cadáveres de Phillips y del experto indigenista Ribeiro Pereira, desaparecidos desde el 5 de junio, habrían sido encontrados en una región inhóspita de la selva amazónica tras la confesión de uno de los dos detenidos por los asesinatos. Aún no hay confirmación forense oficial.

La brasileña Alessandra Sampaio, esposa del corresponsal británico Dom Phillips, quien habría sido asesinado -sin confirmación forense oficial- junto con el experto indigenista brasileño Ribeiro Pereira, en la selva amazónica, dijo que espera que los investigadores "brinden respuestas definitivas sobre todos los detalles relevantes lo antes posible".

"Ahora pueden traerlos a casa y despedirlos con amor", dijo Sampaio después de que -todo indicaría- se encontraran los cuerpos de su esposo y del experto indigenista. "Aunque todavía estamos esperando confirmaciones definitivas, este trágico resultado pone fin a la angustia de no saber el paradero de Dom y Bruno. Ahora podemos traerlos a casa y despedirnos con amor", expresó.

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"Hoy también comenzamos nuestra búsqueda de justicia. Espero que las investigaciones agoten todas las posibilidades y brinden respuestas definitivas sobre todos los detalles relevantes lo antes posible", agregó. Los cadáveres que corresponderían a Phillips y Pereira, desaparecidos desde el 5 de junio, fueron encontrados en una región inhóspita de la selva amazónica tras la confesión de uno de los dos detenidos por los asesinatos, según informó la Policía Federal de Brasil.

Dos sospechosos, los hermanos Amarildo y Oseney da Costa de Oliveira, fueron detenidos en relación con el caso. La policía adelantó además que espera llevar a cabo más detenciones y que el motivo de los asesinatos está bajo investigación.

El corresponsal inglés y el experto indigenista que trabajaban para la entidad Unión de los Pueblos Indígenas del Vale do Javarí, en el extremo oeste del estado de Amazonas, fueron vistos por última vez el 5 de junio pasado en el municipio de Atalia do Norte, cerca de la frontera con Perú y Colombia.

El jefe de la Policía Federal en el estado de Amazonas, Eduardo Fontes, dijo que uno de los detenidos confesó el martes por la noche y llevó a los agentes al lugar donde fueron sepultados los cuerpos, en una región conocida como Vale do Javarí, epicentro del avance de actividades del crimen organizado como pesca, caza y minería ilegal sobre tierras indígenas.

LAS PROTESTAS

La Unión de los Pueblos Indígenas del Valle do Javarí (Univaja) calificó de "crimen político" los asesinatos, porque fueron ultimados por su activismo para garantizar el bienestar de las comunidades originarias.

La entidad acusó a las autoridades brasileñas del Gobierno del presidente Jair Bolsonaro y al Ministerio Público federal de no haber tomado medidas a tiempo cuando fueron hechas denuncias de amenazas de muerte de parte de quienes invaden el territorio indígena para realizar actividades económicas extractivas prohibidas por la Constitución.

"El asesinato de Pereira y Phillips constituye un crimen político, porque ambos eran defensores de los derechos humanos y murieron desempeñando actividades en beneficio de nosotros por nuestro derecho al bienestar, el derecho al territorio y a los recursos naturales que son nuestro alimento y garantía de vida, no apenas de nosotros, sino de nuestros parientes indígenas que viven aislados en la selva", dice un comunicado.

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Pereira trabajaba en la Univaja, donde se encuentra la segunda mayor tierra indígena de Brasil, del tamaño de Austria, en la triple frontera con Perú y Colombia, y era amenazado de muerte por las mafias locales de la pesca industrial ilegal, la minería ilegal y los contrabandistas vinculados al narcotráfico.

"Enviamos oficios denunciando que se había formado una gavilla de pescadores y cazadores profesionales vinculados al narcotráfico, y no se tomaron medidas con la rapidez necesaria para evitar la muerte de Dom y Bruno", dice un comunicado de la entidad, que agrupa a seis pueblos indígenas.

La entidad acusa al Ministerio Público Federal del estado de Amazonas y a los órganos dependientes del Gobierno nacional como la Policía Federal y la Fundación del Indio (Funai).

Desde el inicio del Gobierno de Bolsonaro, la Funai fue reducida y sus coordinadores expertos indigenistas cambiados por militares o policías, a tal punto que Bruno Pereira fue destituido del cargo de coordinador para la protección de los pueblos aislados del amazonas por orden del presidente, una medida ejecutada en 2019 por el entonces ministro de Justicia Sergio Moro.

Pereira fue destituido del cargo pero se mantuvo de licencia sin goce de sueldo en la Funai luego de haber desbaratado 60 embarcaciones de garimpeiros, como se conoce a las organizaciones ilegales de buscadores de oro, una de las cuales fue recibida en el Palacio del Planalto por el presidente Bolsonaro.

La Univaja informó que cree que existen responsables intelectuales del crimen más allá de los hermanos detenidos. Los dos son pescadores, y Amarildo había discutido con Pereira por la pesca ilegal en aguas federales brasileñas que son parte de la tierra indígena. Según la Policía Federal, Amarildo confesó que el 5 de junio persiguió -junto con su hermano y otras personas, por el río- la lancha de Phillips y Ribeiro, que se dirigían hacia la localidad de Atalaia do Norte.

El relato del confesor indica que le disparó de un bote a otro y que luego ingresron tres kilómetros dentro de la selva para enterrar los cuerpos. La lancha de las víctimas fue hundida colocando bolsas de tierra en su interior.

LO QUE DIJO BOLSONARO

Bolsonaro dijo horas antes del anuncio oficial del hallazgo de los restos que Phillips "era mal visto por los 'garimpeiros' por hablar mal" de la minería ilegal y del ataque al medio ambiente y calificó el trabajo del inglés residente en Brasil -preparaba un libro sobre la vida en la Amazonia- como una "aventura".

El presidente lamentó hoy por Twitter las muertes y expresó solidaridad a las familias, en un mensaje de una línea, luego de sus dichos previos.

LA LISTA INTERMINABLE Y EL LEJANO OESTE

Los homicidios de Pereira y Philllips aumentaron la lista de crímenes políticos y económicos vinculados a la preservación ambiental y a la lucha indígena en la selva amazónica, con el agregado en este caso del avance de actividades que como en el caso de la minería ilegal fueron avaladas muchas veces por el presidente Jair Bolsonaro, que impulsa una política oficial para modificar la ley del uso del suelo en los territorios de los pueblos originarios.

El caso se inscribe en el llamado "lejano oeste brasileño", la región amazónica, la más grande y pobre del país y que es la que más conflictos anuales registra por disputas de tierras, invasiones de mafias de la minería y el agro a tierras indígenas. El 77% de las muertes y conflictos de tierras se dieron en los últimos diez años en la selva amazónica.

Esta emboscada se suma a la conmoción y el hito histórico de la lucha amazónica iniciado por el homicidio del líder de los trabajadores de la extracción del caucho, Chico Mendes, ultimado en 1988. Y también al caso de la monja estadounidense Dorothy Sang, asesinada a tiros en 2005 por hacendados que la repudiaban por su defensa de las tierras indígenas en el estado de Pará.

La Comisión de la Verdad de 2014 sobre la dictadura militar determinó que al menos 8.000 indígenas fueron asesinados por el régimen de facto (1964-1985) para la construcción de la carretera Transamazónica. A ese lugar fueron llevados para poblar la región hacendados del sur y centro del país, a los que les cedieron tierras para deforestar y desarrollar el agronegocio.

LA HISTORIA DE RIBERO PEREIRA

Pereira -como se lo menciona en Brasil, aunque su apellido completo es Ribero Pereira- era una suerte de héroe ambiental brasileño contemporáneo ya que el indigenista era el más experto del país en el conocimiento de las tribus -incluso las que no hacen contacto- de la tierra indígena del Vale do Javari, oeste del estado de Amazonas, un territorio -reiteramos- del tamaño de Austria.

Hablaba cuatro lenguas originarias y estaba con licencia del gubernamental ente Fundación del Indio (Funai), al que el gobierno Bolsonaro pobló de militares y policías retirando a antropológos y especialistas de los altos cargos.

Acompañaba como miembro de la Unión de los Pueblos del Vale do Javari a Phillips, colaborador de The Guardian, en la excursión porque el periodista estaba escribiendo un libro sobre la preservación de la gran selva sudamericana, de la cual Brasil posee el 60%.

De acuerdo con la reconstrucción, los asesinos les dispararon con una escopeta, tras lo cual escondieron los restos 3,1 kilómetros adentro de la selva, adonde fueron hallados ayer. Los restos de ambas víctimas llegaron hoy a Brasilia, donde serán sometidos a las pericias forenses. Manifestaciones en reclamo de justicia están siendo convocadas para las próximas semanas en varias ciudades de Brasil. La primera será el sábado, en la Avenida Paulista, en la ciudad de San Pablo, la mayor urbe del país.

LA PALABRA DE LULA

El doble homicidio también repercutió en la campaña electoral para el 2 de octubre, sobre todo en dos proyectos de país en pugna, uno que quiere terminar con los territorios indígenas para el ingreso del agronegocio y la minería y otro que quiere aumentar los territorios protegidos en esa región clave para evitar el aumento del calentamiento global.

El expresidente y candidato presidencial brasileño Luiz Inácio Lula da SIlva afirmó hoy que el asesinato se relaciona con el "desmantelamiento" de las políticas públicas de protección a los pueblos indígenas y a la violencia fomentada por el Gobierno de Bolsonaro.

"El mundo sabe que este delito está directamente relacionado con el desmantelamiento de las políticas públicas de protección de los pueblos indígenas. También está directamente relacionado con el fomento de la violencia por parte del actual gobierno del país", afirmó Lula en un comunicado que también firma su candidato a vicepresidente, el conservador ex gobernador paulista Geraldo Alckmin.

El miércoles, durante un acto en Uberlandia, Minas Gerais, Lula prometió "demarcar todas las tierras indígenas posibles" en caso de ser electo, en contraposición al proyecto de ley enviado al Congreso por Bolsonaro para legalizar la extracción mineral en los ríos amazónicos dentro de las reservas garantizadas por la Constitución.

LA ANÉCDOTA NEFASTA DE BOLSONARO Y LA PESCA ILEGAL

En 2012, siendo diputado, Bolsonaro fue multado por pescar ilegalmente en la Bahía de Angra dos Reis, en Río de Janeiro, y siempre se negó pagar la multa, que actualmente equivale a 2.000 dólares. Una vez asumido en la presidencia, destituyó al fiscal del Instituto Brasileño de Medio Ambiente (Ibama) que lo había multado.

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