El querido cantante Donald, famoso por su mega hit de los 60s "Las olas y el viento", lanzó un fuerte llamado público a terminar con el estigma que todavía pesa sobre las personas que viven con Parkinson, a días del 11 de abril, Día Mundial del Parkinson.
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A partir de su propia experiencia con la enfermedad, el músico eligió ponerle voz a quienes muchas veces son mirados con prejuicio o desconfianza, y reclamó, con firmeza y sensibilidad, un cambio cultural basado en el respeto, la empatía y la inclusión.
En su mensaje Donald comienza recordando la importancia del 11 de abril como fecha de visibilización.
El cantante describe el Parkinson como una enfermedad que impacta en músculos, nervios y tendones, generando temblores extremos, rigidez o incluso cuadros de parálisis que dificultan acciones cotidianas como caminar o escribir. Sin embargo, lejos de presentarlo solo desde el padecimiento, subraya que “no es una enfermedad cómoda, pero se puede seguir para adelante”, insistiendo en la idea de continuar, adaptarse y sostener la propia dignidad pese a los síntomas. Ese equilibrio entre realismo y esperanza es la base desde la cual lanza su pedido de no discriminación.
El eje central de su mensaje es claro: “Basta a la discriminación”. Donald pone el foco especialmente en los jóvenes con Parkinson, señalando que hoy son “los más afectados” en términos de estigma social. Allí apunta a un tipo de discriminación que no siempre es explícita, pero que se percibe en miradas, comentarios, burlas o en la tendencia a subestimar las capacidades de quienes tienen un diagnóstico neurológico. Su llamado interpela a escuelas, trabajos, ámbitos artísticos y familias a revisar sus prejuicios.
En la misma línea, el mensaje dialoga con la tarea sostenida de asociaciones de pacientes y organizaciones que advierten que la única forma de erradicar el estigma es a través de la información y la visibilidad. Donald se suma a esa agenda cuando insiste en reconocer al Parkinson en todas las edades, desarmando la idea de que es un problema exclusivo de la vejez. Al darle rostro y nombre a la enfermedad, contribuye a que la sociedad deje de asociarla únicamente a imágenes estereotipadas y empiece a verla como parte de la diversidad de experiencias de vida.
Otro aspecto potente del video es la invitación a participar activamente de la campaña internacional: Donald recuerda que el tulipán blanco y rojo es la flor oficial del Parkinson y propone engalanar monumentos y espacios públicos con algo rojo, desde bufandas hasta remeras. Estos gestos simbólicos, que pueden parecer simples, funcionan como señales visibles de apoyo y reconocimiento hacia quienes conviven con la enfermedad. “Que se sepa que está”, resume, convencido de que la presencia del símbolo en la ciudad ayuda a romper el silencio y la negación.
Finalmente, Donald condensa el espíritu de su llamado en una idea que atraviesa todo su testimonio: el 11 de abril debe ser un día de esperanza. Esperanza de más investigación y mejores tratamientos, pero también de una sociedad menos prejuiciosa, dispuesta a escuchar y acompañar. Al decir “la cuestión es seguir, siempre darle para adelante”, no solo habla de su propia lucha, sino que les presta su voz a miles de personas que, como él, piden algo tan básico como poder vivir su diagnóstico sin miedo a ser discriminadas.