Lanzan una edición especial de 'Los Sorias', la obra maestra de Alberto Laiseca
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Lanzan una edición especial de "Los Sorias", la obra maestra de Alberto Laiseca

De la mano del sello español Barrett, la notable novela del escritor rosarino vuelve a las librerías argentinas con más de 1.000 páginas y en un tomo, tal como quería el autor fallecido en 2016.

La portada de
La portada de "Los Sorias" en la edición especial de Barrett y su autor, Alberto Laiseca.

A pocos días de cumplirse ocho años de la muerte del escritor Alberto Laiseca, el sello español Barrett reedita su extraordinaria novela Los Sorias. Hasta el momento, la mítica obra del autor rosarino, escrita durante diez años, había sido publicada una sola vez en el país. Ahora vuelve a estar disponible en Argentina en una edición especial de más de 1.000 páginas y en un tomo, tal como quería el propio Laiseca. 

La novela relata una guerra fría entre tres dictaduras: Soria, Tecnocracia y Unión Soviética. En Soria, todos se apellidan Soria. En Tecnocracia, todos se apellidan Iseka. A partir del enfrentamiento entre Personaje Iseka —el protagonista de esta novela— y unos hermanos Soria, con quienes comparte habitación en la frontera entre Soria y Tecnocracia, se despliega un universo distópico en el que estos tres países se enfrentan entre sí mediante todo tipo de armas surrealistas. 

Humor negro y absurdo sobre política, religión, guerra, historia, sexo, astrología, magia, ciencia y tecnología. La novela construye un mundo delirante y satírico sobre la maldad y el poder.

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Alberto Laiseca nació en Rosario, Argentina, el 11 de febrero de 1941. Comenzó la carrera de Ingeniería Química en la Universidad del Litoral, pero abandonó los estudios para dedicarse a escribir. En 1976 publicó su primera novela: Su turno para morir. Con su libro de cuentos Matando enanos a garrotazos y la novela Aventuras de un novelista atonal, Laiseca terminó de convertirse en escritor de culto entre los autores emergentes de su generación como César Aira y Ricardo Piglia. Trabajó en Los Sorias durante diez años, y recién dieciséis años después, en 1998, se publicó por primera vez en Argentina. Laiseca falleció el 22 de diciembre de 2016 a los 75 años.

Fragmentos de Los Sorias: 

“Los dos sorias e Iseka, cada uno tirado en su respectiva cama. Luis Soria dice: «Vamos a hacer un tes que me enseñó una chica». Iseka: «¿Un qué?». «Un tes. No me digás que no sabés lo que es un tes. —Dándose importancia—: Vos que estudiás tanto». «Y? no». «Un tes es lo que sirve para averiguar cosas tuyas, cómo sos». «¡Ah! Un test, querés decir». El Soria, enojado porque le enseñan y sobre todo furioso consigo mismo, ya que cuando lo corrigieron no pudo evitar un cambio de cara y sabía que el otro se había dado cuenta, bicha a Iseka de reojo. Dejándole luego clavado el subtelescopio de su rabillo, dice: «Bueno, tes o tets, para el caso es lo mismo si nos entendemos. —Casi humilde, prosigue—: Tets se dice, ¿no?». Iseka, quien no desea irritarlo nuevamente: «Ehm? sí, sí». «Bueno. Vamos entonces a hacer un tets que me enseñó una chica. Sirve nada más que para saber si una persona es agresiva o no. Nada más”. 

“Ahora bien. Iseka, pese a su decisión de salir de la zona limítrofe, no se libró en cinco minutos de todo ello. Mientras iba caminando por su nueva ciudad recordaba. Le pareció descubrir, en un momento dado cuando su vista se desplazaba entre los extremos de un sistema de luces de neón, que los Soria no eran solo dos excompañeros de cuarto, sino la expresión de una propiedad teológica de desgaste. Como si en algún rincón del cosmos estuviera un dios del mal dedicado sin descanso, día y noche, a la tarea de producir sorias y cagarle la vida a la gente. ¿No habrá un dios que trabaja infatigablemente —en horas extras, sábados y domingos incluidos— en sus enormes laboratorios y fábricas celestiales para conseguir colocar en la tierra diez mil sorias por cada ser humano y así sobresaturarnos? Posible. Y a medida que lo pensaba, más le parecía que así era. Porque si no todo ese desgaste y sufrimiento al pedo carecía de explicación”.

“Por la Tecnocracia, cada tanto, circulaban diversos chistes que, con variaciones, se repetían hasta el agotamiento. «Un perro se encuentra internado en el Instituto Antirrábico a causa de haber sido mordido por un soria. Un niño se encuentra internado por haber sido mordido por un perro. Un hombre se encuentra internado por haber sido mordido por un niño. Y entonces vino el divino Monitor quien mordió al niño, al soria, al hombre y al perro». Es solo un ejemplo. A partir de aquí se insistía obcecadamente, tal si se propusieran quemar el chiste. Algunas expresiones muy comunes de la época: «A ese inútil de una patada lo voy a mandar a trabajar a los campos de Soria», «¿Por qué la seguís aguantando a esa mala puta? Mandala a freír buñuelos a Soria», «Me convencí de que mi marido era un soria y me fui con el lechero», «Mi desgracia, Q-100 Iseka, fue que por tres veces me casé con sorias. Y no sé por qué. Eran tipos Mozart al principio», etc. Pero existían también otras humoradas más sutiles”. 


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