José Scasserra y su novela premiada San José dormido: “El tema central es la fe”
El escritor y profesor de filosofía conversó con Infonews sobre su flamante obra, ganadora del Premio Futurock 2024, que relata el aislamiento forzoso de una pareja gay, durante la pandemia de coronavirus, en un convento de un pueblo cordobés.
A fines de octubre del año pasado, de acuerdo al veredicto de un jurado compuesto por Alan Pauls, Carla Maliandi y Julián López, San José dormido, de José Ignacio Scasserra, se quedó con la quinta edición del Premio Futurock Novela. La obra de este profesor de filosofía argentino, que llegó a las librerías hace dos meses, narra la cuarentena que hacen Lucas y su novio Javier, durante la pandemia de coronavirus, en el convento de las hermanas de San José de Pinerolo, en el pueblo cordobés de Jovita. La novela de Scasserra se interroga, sin juzgar ni caer en lugares comunes, sobre las tensiones adentro y fuera de una pareja obligada al encierro, porque a las discusiones o asperezas que surgen entre ambos en esta situación límite debe sumarse, como si fuera poco, la convivencia con las monjas. Es en la indagación de este último vínculo donde San José dormido muestra sus mejores cartas, porque para el lector, las acciones de Lucas y Javier solo cobran su real dimensión cuando se las enmarca en ese espacio de fe. Esta última observación nos invita a preguntarnos: ¿acaso el amor no es un acto de fe?
Para saber más sobre la novela San José dormido, Infonews charló con su autor, José Ignacio Scasserra.
Infonews: ¿Cómo fue el proceso de escritura de San José dormido?
José Ignacio Scasserra: Mi marido nació en Jovita, un pueblo del sur de Córdoba donde transcurre la novela, y entonces desde que empezamos a noviar voy mucho de visita. Y ahí fui conociendo el pueblo hasta que en plena pandemia surgió la posibilidad de ir. La posibilidad no, la urgencia en realidad, porque el abuelo de él, que vivía allá, estaba enfermo y queríamos ir. Empezamos a ver cómo era el tema del viaje, a tramitar todos los permisos y en una charla con el intendente de Jovita a mi marido le dicen que para ver a su abuelo primero podíamos cumplir con los 14 días de aislamiento obligatorio en el hogar de ancianos del pueblo, el cual antes había sido un convento de monjas. A mí me pareció espectacular la idea. Sin embargo, la noche previa a viajar, el abuelo de mi esposo falleció, entonces el viaje perdió sentido. En definitiva, no llegamos a hacerlo. Pero la novela nace de ahí, de preguntarme qué pasaría si una pareja gay hace el aislamiento en un convento de monjas.
In: ¿Tuviste en claro desde el vamos que esa historia se convertiría en una novela?
JIS: No, de hecho primero fue un cuento de 13 páginas de dos tipos que se levantan al final del aislamiento en un convento de monjas. Lo comparto en el taller al que asistía y ahí me dicen sí, está bueno, pero más interesante podría ser cómo conviven los putos y las monjas, qué les pasa en los 14 días de aislamiento. A todo esto, yo venía laburando en el arco de Lucas, el protagonista. Todo su pasado afuera del convento yo ya lo venía trabajando hace rato. Entonces, de repente, todo ese arco empezó a encontrar lugares en un presente, que es la historia del convento. Así, ese cuento terminó convirtiéndose en una novela.
In: Una de las virtudes de tu novela es que las monjas no están ridiculizadas, no hay parodia, tienen cierta espesura aunque no sean las protagonistas. ¿Qué te interesó mostrar de cada una de ellas?
JIS: Giampiera es el amor maternal, es el cuidado, es la que permite que Lucas también se dé cuenta que las monjas no son unos monstruos. Es la que le facilita a él ese movimiento. Y Rosa un poco también, aunque es más de igual a igual. Mientras que Amedea y Paula, si bien son frías, más conservadoras, también se muestran tolerantes.
In: ¿Lo decís porque reciben en su convento a Lucas y Javier, una pareja gay?
JIS: Claro, porque en Jericó, según la Biblia, Jesús visitó a los pecadores. Esa posición de tolerancia hacia el otro en algún punto no es muy deseada. Hay mucha gente que se siente muy incómoda. Yo no quiero ser tolerado, dirían muchos, y está perfecto, pero a Amedea y Paula es lo que les podemos pedir. En cambio, Giampiera y Rosa logran otra cosa, para ellas no es un problema que Lucas y Javier sean maricones. Eso nunca lo ponen adelante. En definitiva, lo que plantea la novela es la posibilidad de algún tipo de reconciliación o tregua entre esos dos mundos. Porque tanto las diversidades sexuales como la Iglesia católica entienden el valor de la comunidad y lo colectivo, por sobre todas las cosas. Yo, las lógicas de solidaridad que veo en las disidencias sexuales, en mis amigos gays, travestis, lesbianas, las aprendí con mi formación cristina de chico. Son las mismas prácticas. Por lo tanto, soy un convencido de que el adversario no está tanto ahí. El adversario es el individualismo. Por otra parte, volviendo a la novela, si las monjas se comportaran en unidad, todas iguales, no sería interesante, no estaría contando nada. En cambio, la otra manera te permite mostrar todos los matices que hay dentro de la Iglesia católica también.
In: O sea que escribiste San José dormido valiéndote, entre otros aspectos, de tu formación religiosa durante la niñez.
JIS: Sí, yo vengo de una familia católica, fui criado en el seno de un catolicismo muy conservador. Hice la escuela salesiana y años después también trabajé en escuelas salesianas. Don Bosco para mí es un gran personaje, es una figura de inspiración hasta hoy en día. La Congregación Salesiana es muy interesante, en un colegio salesiano te podés encontrar banderas del orgullo, ahí no es esta cosa que lo lleva a uno a decir ah, los católicos son todos iguales, sino todo lo contrario. Entonces, San José dormido sale un poco de esa hibridación de vivir como varón gay que soy y venir de ese lugar. Y en algún punto por eso digo que es el libro que intenté escribir toda mi vida. Porque como ya te dije anteriormente, siempre tuve en claro que el enemigo no estaba ahí y que nos parecemos más de lo que muchos piensan.
In: Si bien San José dormido aborda varios temas, creo que ante todo es una gran historia de amor; ¿coincidís?
JIS: La primera vez que escuché eso fue en una reseña sobre la novela, y ahí dije ah, es cierto. O sea, para mí, el tema central del libro es la fe. Pero uno va trabajando con tantas capas de sentido que ya en algún punto no controla qué pasa con el texto y de qué habla. Sin embargo, un problema fundamental es la fe; en la novela, la fe se toca con el tema del amor. Por ejemplo, cuando ellos tienen relaciones sexuales en el convento; son las únicas y son impostadas. Hay algo muy espurio en esa escena de sexo, porque hay una entrega que tiene que ver justamente con el amor, con lo que necesita el otro. El protagonista dice si yo no lo toco ahora, lo pierdo para siempre. Hay momentos que hay que hacer tripas corazón y poner el cuerpo en una relación, y eso tiene mucho que ver con la fe. En definitiva, la novela habla de la fe, el amor, la grupalidad y la familia.
In: ¿Por qué Lucas, el protagonista, se muestra irascible desde que llegan al convento?
JIS: En los primeros días Lucas es insoportable, sí, tiene una actitud infantil, confrontativa. Lo que pasa es que Lucas es el que acompaña, mientras que Javier tiene el peso de la preocupación de la posible muerte de los padres. Es decir, Lucas se mete de lleno, casi a la fuerza, en un mundo que fue de él hace muchos años y que ahora detesta.
In: ¿Antes de ganar el Premio Futurock Novela 2024, te presentaste a muchos otros concursos?
JIS: Sí, antes de eso yo me venía presentando a muchos concursos. Porque cuando uno no es conocido, es el modo que tenés para pinchar la burbuja editorial, sino es muy difícil entrar. De hecho, yo esta novela la mandé a más de 30 editoriales. Uno de los mayores obstáculos fue la recesión argentina del año pasado, ya que las editoriales dejaron de imprimir porque estaba, y está, todo carísimo, nadie compraba libros. A su vez, al Premio Futurock yo mandaba obras desde el 2019; es un concurso que siempre me gustó mucho. Ese año mandé una novela de vampiros que era un delirio; después la laburé más, la corregí y la volví a mandar. Y en el 2023 mandé esta por primera vez, San José dormido, pero no me convencía el final, le faltaba el tercer arco. Seguí trabajándola, cambié la parte final y el año pasado la mandé otra vez. Y fue con esta versión que gané el Premio.
In: Te llevo al lugar del lector, ¿qué autores o autoras te gustan?
JIS: Hace muchos años que solo leo literatura argentina. Me encanta Manuel Puig, Saer, Samanta Schweblin, Mariana Enriquez, Selva Almada, Camila Sosa Villada.
In: ¿Estás preparando un nuevo libro?
JIS: Sí, me gustaría publicar un libro de cuentos y, ya pensando en una novela, quiero escribir sobre mis abuelos, quienes escaparon de la ex Yugoslavia (actual Eslovenia) y vinieron a la Argentina en 1948. Me gustaría trabajar sobre su exilio, su nueva vida acá. Su historia me resulta sumamente interesante.
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